•   Las Vegas, Nevada  |
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  • EFE

Al menos 58 personas han muerto y 515 resultaron heridas en el tiroteo ocurrido el domingo por la noche en un concierto en Las Vegas (EE.UU.), según el último balance de la Policía local.

El portavoz de la Policía de Las Vegas, Joe Lombardo, ofreció estos datos en una rueda de prensa en la que pidió paciencia a los familiares porque la identificación de las víctimas llevará tiempo.

Asimismo, advirtió de que las cifras son provisionales porque, como ha ido ocurriendo en las últimas horas, se teme que continúen en aumento.

Entre los muertos hay un agente de la Policía de Las Vegas que estaba fuera de servicio, mientras que dos oficiales que sí estaban trabajando resultaron heridos.

Estados Unidos sufrió la peor matanza de su historia. AFP/ENDStephen Paddock, un hombre blanco de 64 años, abrió fuego desde su habitación del piso 32 del hotel Mandala Bay de Las Vegas a las 22.08 del domingo hora local (11.08 p.m. del domingo en Nicaragua y Centroamérica) contra una multitud de más de 22.000 personas que asistían en la calle a un concierto de un festival country.

Lombardo dejó que fuera un portavoz del FBI el que diera los detalles de la investigación y explicara que se descarta cualquier vínculo del tirador con algún grupo terrorista extranjero.

Horas antes, el grupo yihadista Estado Islámico (EI) se había atribuido la matanza al asegurar a través de su agencia de propaganda afín al EI, Amaq, que el autor del atentado es "un soldado del Estado Islámico".

Lombardo explicó que las autoridades no tenían información previa sobre el sospechoso, por lo que respondió a los periodistas: "no sé cómo esto podría haberse prevenido".

Una de las revelaciones de su comparecencia fue que el atacante rompió las ventanas del hotel con una herramienta similar a un martillo antes de disparar indiscriminadamente contra la multitud, que asistía a un concierto al aire libre en la calle.

La Policía ha concluido que Paddock introdujo él solo, sin colaboradores, las 10 armas que se encontraron en su habitación del hotel, donde se alojaba desde el 28 de septiembre.

Lombardo confirmó que han hablado con la novia del atacante, Marilou Danley, de 62 años, que se encuentra en estos momentos fuera del país.

Aunque se sigue considerando que ella es una "persona de interés" en este suceso, los agentes creen que no tuvo nada que ver con la masacre.

En la rueda de prensa compareció también la alcaldesa de Las Vegas, la demócrata Carolyn Goodman, quien dijo que el tiroteo es obra de un "lunático loco lleno de odio" y pidió a la población que acuda a los bancos de donación de sangre porque "ahora mismo es lo más necesario".

Por su parte, el gobernador de Nevada, el republicano Brian Sandoval, condenó el tiroteo como un "acto cobarde y despreciable".

"Vamos a tener que aprender de esto", agregó Sandoval, sin mencionar el control de armas que su partido obstaculiza en el Congreso.

Los agentes estudian ahora los objetos recogidos tanto en la habitación del hotel del atacante como en su casa de Mesquite, a una hora de Las Vegas, donde también se encontraron armas de fuego.

Además, el FBI registrará ahora otra propiedad del atacante en el norte del estado.

Trump ante un nuevo debate sobre las armas de fuego en EEUU

 A raíz del tiroteo más letal de la historia reciente de Estados Unidos ocurrido el domingo en Las Vegas, Donald Trump deberá enfrentar nuevos cuestionamientos a la venta de armas de fuego en Estados Unidos.

Las autoridades no vinculan por el momento la matanza -que dejaba al menos 58 muertos y 515 heridos- al terrorismo internacional, pese a que fue reivindicada por el grupo Estado Islámico (EI).

El autor de los disparos, que se suicidó, tenía en su poder más de diez fusiles en la habitación del hotel desde donde abrió fuego.

Donald Trump, en su conferencia de hoy abordando el tiroteo en Las Vegas. AFP/ENDEn una breve alocución desde la Casa Blanca, el presidente denunció un acto que representa "el mal absoluto" y llamó a Estados Unidos a mantenerse unido y a orar. Pero no dijo ni una palabra sobre las armas de fuego.

A pesar de que la investigación recién comenzó, los adversarios demócratas del presidente estadounidense ya exigen, cualesquiera hayan sido las motivaciones del homicida, una modificación de la legislación sobre armas, tema que suscita virulentas pasiones en Estados Unidos.

Apoyado en la campaña electoral por la mayor organización estadounidense defensora del derecho a poseer armas de fuego, la National Rifle Association (NRA), Donald Trump siempre fue un feroz defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, objeto de ásperas discusiones sobre su interpretación, que estipula que no se puede atentar contra "el derecho del pueblo a tener y portar armas".

Algunas horas después del drama, su exrival demócrata, Hillary Clinton, pidió un debate de fondo sobre las armas. "Nuestra pena no es suficiente. Podemos y debemos dejar la política de lado, enfrentar a la NRA y trabajar juntos para intentar que esto no vuelva a ocurrir", escribió en Twitter.

"Siempre hay (personas que matan) con historias y motivaciones diferentes, su trágico elemento en común es tener armas poderosas", destacaba por su lado Ben Rhodes, exasesor de Barack Obama, quien intentó en vano que el Congreso legislara sobre el asunto.

Masacre tras masacre, los demócratas no dejaron de intentar hacer más estricta la legislación sobre la venta de armas, pero los republicanos lograron hasta ahora actuar en bloque y oponerse a cualquier limitación.

Las encuestas de opinión indican que la mayoría de los estadounidenses son favorables a un endurecimiento de la legislación.