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La policía brasileña anunció hoy el arresto de Danubia Rangel, la esposa del narcotraficante Antonio Francisco Bomfin Lopes y a la que se acusa de haber desatado la actual "guerra" entre bandas rivales que ha llevado al Gobierno a militarizar en dos oportunidades la mayor favela de Río de Janeiro.

Rangel, que estaba prófuga desde marzo del año pasado tras ser condenada a 28 años de prisión por narcotráfico, fue detenida por agentes de la Policía Civil del estado de Río de Janeiro en la Ilha do Governador, un barrio en la zona norte de esta ciudad brasileña, informó la secretaría regional de Seguridad Pública.

La narcotraficante es acusada de ser una de las principales protagonistas de la disputa armada que enfrenta desde el pasado 17 de septiembre a dos bandas criminales por el control del tráfico de drogas en la Rocinha, la mayor favela de Río de Janeiro y una barriada de la zona sur de esta ciudad que es considerada como estratégica para el narcotráfico.

Ello debido a que Rangel, como lugarteniente de Bomfin Lopes, un capo del narcotráfico conocido como Nem y que está preso en una cárcel de máxima seguridad, lideraba la banda que controlaba el tráfico de drogas en la Rocinha hasta ser expulsada de la barriada a comienzos de septiembre por un grupo liderado por el narcotraficante Rogerio Avelino da Silva, conocido como Rogerio 157 y que era escolta de Nem hasta aliarse con una banda rival.

La mujer detenida este martes fue acusada de haber liderado al grupo de más de un centenar de pistoleros que intentó invadir la Rocinha el 17 de septiembre pasado para expulsar a los narcotraficantes comandados por Rogerio 157.

Desde entonces la mayor barriada de Río de Janeiro, en la que viven 60.000 personas, es palco de tiroteos diarios que han dejado al menos diez muertos y que llevaron al Gobierno a enviar hasta mil miembros de las Fuerzas Armadas para cercar la comunidad.

El ejército brasileño brinda apoyo a la Policía durante una operación en la favela de Rocinha, la mayor de Río de Janeiro, para buscar armas, drogas y narcotraficantes en la comunidad. Foto: EFE / END.Los militares rodearon la Rocinha durante una semana a finales de septiembre en un intento de poner fin a los enfrentamientos entre los narcotraficantes y volvieron este martes a la favela ante el aumento de la violencia.

La operación de hoy, cuyo objetivo era buscar drogas y armas, contó con la participación de unos 550 militares y otros tantos agentes de la Policía Militarizada, que realizaron una inspección en el bosque que rodea Rocinha con la ayuda de detectores de metales y de pólvora para intentar encontrar materiales escondidos por los narcotraficantes.

Los tiroteos no han cesado en los últimos días y la violencia mantiene en vilo a los vecinos de la comunidad, donde la policía encontró ayer dos cuerpos arrojados en la calle, supuestamente pertenecientes a narcotraficantes.

La Rocinha, con una vista privilegiada sobre una de las playas más turísticas de Río, está ubicada en un cerro que divide los lujosos barrios de Sao Conrado y Gavea, y sobre la única avenida que comunica las zonas sur y la oeste de la ciudad, por lo que es estratégica tanto para los narcotraficantes como para el tránsito.

Río de Janeiro vive una inusitada ola de violencia desde la celebración de los Juegos Olímpicos de 2016, que ha obligado al Gobierno del presidente Michel Temer a enviar unos 10.000 miembros de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad en la región, con la perspectiva de que permanezcan allí hasta finales de 2018.

En lo que va de año, según asociaciones de la sociedad civil, en todo el estado de Río se han registrado unas 4.000 muertes en actos de violencia, entre ellas el asesinato de 103 policías.

Río de Janeiro afronta una de las mayores crisis económicas de su historia, después de que en junio del año pasado, poco antes de organizar los Olímpicos de 2016, se declarara en estado de "calamidad financiera" (quiebra).