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Los cancilleres de una docena de países americanos se reunirán el jueves en Toronto, dijo la canciller Chrystia Freeland, días después que Maduro lanzara virulentas críticas contra Ottawa.

“Canadá está muy preocupada por el deterioro de la situación política y económica en Venezuela”, señaló la ministra de Relaciones Exteriores en un comunicado. 

La reunión de los países del “Grupo de Lima” tiene como objetivo acentuar “la presión sobre el régimen de Maduro”, precisó.

“Nuestro objetivo es claro: nosotros queremos implementar una solución pacífica a la crisis y el restablecimiento de la democracia y el respeto a los derechos humanos para todos los venezolanos”, dijo la ministra.

Esa será la tercera reunión del grupo, constituido en agosto en Lima, e integrado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú.

El martes, Canadá criticó las “muchas irregularidades” en las elecciones regionales del domingo en Venezuela, afirmando que “levantan preocupaciones significativas y legítimas sobre la validez de los resultados”.

Maduro, cuyo partido se llevó 18 de las 23 gobernaciones en juego, dijo que no le interesa que el “Gobierno estúpido de Canadá” cuestione la validez de los resultados.

Hace un mes, Canadá hizo lo mismo que Estados Unidos al imponer sanciones contra Maduro y otras 39 personas de su entorno. 

Venezuela se encuentra inmersa desde hace varios meses en una profunda crisis política tras el colapso de su economía altamente dependiente del petróleo, cuyo precio ha caído durante los últimos tres años.

Rechaza propuesta de EE. UU.

Desde Caracas se informó que la Cancillería de ese país rechazó ayer la declaración en que el Gobierno de Estados Unidos pidió la creación de un Consejo Nacional Electoral (CNE) “independiente” y tildó de “antidemocrático” que se obligue a los gobernadores electos de oposición a subordinarse a la Asamblea Nacional Constituyente.

“La República Bolivariana de Venezuela rechaza, además, las pretensiones del régimen supremacista estadounidense de elevarse por encima de la Constitución nacional y de la voluntad soberana del pueblo venezolano, al desconocer sus instituciones legítimas”, dijo el Ministerio de Exteriores en un comunicado.

La Cancillería defendió ante el “imperio estadounidense” la legitimidad del CNE, así como la limpieza de un proceso electoral que calificó de “exitoso” y que transcurrió, según Caracas, “en un ambiente de paz y civismo” y “de manera libre y justa”.

El Ministerio de Exteriores insistió también en la legalidad de la Asamblea Nacional Constituyente, un suprapoder instaurado por el oficialismo en agosto que no reconocen ni la oposición ni buena parte de la comunidad internacional.

Según los resultados oficiales del CNE, el chavismo gobernante se impuso en 18 de los 23 Estados en las elecciones a gobernadores regionales que celebró el país el pasado domingo. La oposición ha señalado numerosas irregularidades que habrían favorecido al oficialismo durante el proceso, y no reconoce los resultados.

Según la Cancillería, EE. UU. pretende “obtener por la fuerza lo que sus subordinados locales (la oposición), quienes hoy piden imponer sanciones contra su propio pueblo y una intervención contra su propio país, no han sido capaces de alcanzar a través del voto popular”.

“La República Bolivariana de Venezuela reitera que no cederá ante presiones, amenazas ni sanciones y que hará uso de todas las herramientas políticas y diplomáticas a su disposición para hacer respetar su soberanía y defender su independencia”, concluye el texto.