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Al menos diez supuestos miembros de la organización terrorista Al Qaeda en Irak fueron detenidos en la ciudad de Mandili, 100 kilómetros al noreste de Bagdad, informó ayer la agencia de noticias independiente Asuat al Iraq (Voces de Irak).

El jefe de la Policía de la provincia de Diyala, Ganem al Quaraishi, citado por la agencia, explicó que los supuestos terroristas fueron arrestados durante una operación efectuada por la Policía, en la que se incautó un arsenal de armas y controles remotos para accionar bombas. Los detenidos son sospechosos del asesinato de tres policías de Mandili, próxima a la frontera con Irán, explicó Quaraishi que no especificó cuándo se produjeron esas muertes.

Por otro lado, Asuat al Iraq también informó ayer de la muerte anoche de un dirigente chií próximo al clérigo Muqtada al Sadr a manos de un grupo armado no identificado cerca de una oficina de su agrupación en la provincia de Basora, en el sur de Irak. Una fuente cercana al bloque de Sadr explicó a la agencia que se trata de Ala Abu Shams, “un miembro prominente de la oficina de Sadr en Basora”.

Entre tanto desde Abu Dhabi, Bahrein, el Gobierno bahrainí confirmó ayer la detención de “numerosos” miembros de la mayoritaria comunidad chií de este pequeño reino del golfo Pérsico durante las protestas desatadas tras la muerte de un manifestante el pasado lunes.

La agencia bahrainí BNA, que cita a fuentes del Ministerio de Interior, no precisó la cifra de los arrestados, pero aseguró que “no son presos políticos”, y que están acusados de resistir a las fuerzas de seguridad, de robar armas y de quemar un automóvil de la Policía. Opositores y activistas bahrainíes aseguraron por su parte que cerca de cuarenta personas han sido detenidas durante los últimos días y que fuerzas especiales aún asedian algunas localidades chiíes en las afueras de la capital, Manama.

Todo comenzó el pasado lunes, cuando la Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar una manifestación de centenares de chiíes que conmemoraban la muerte de un miembro de esa comunidad hace diez años. En el nuevo enfrentamiento murió asfixiado por los gases lacrimógenos otro miembro de la comunidad chií, Mohamad Ali Yasem Maki, y fueron detenidas al menos siete personas.