•   Nairobi, Kenia  |
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  • AFP

Las elecciones presidenciales en Kenia, convocadas tras la invalidación de la reelección de Uhuru Kenyatta, se celebrarán el jueves, tras sortear un último intento de prórroga, en una votación boicoteada por la oposición que podría sumir al país en un periodo de gran inestabilidad.

Los comicios pasaron fugazmente este miércoles por la Corte Suprema, la misma que había invalidado la elección de agosto al considerarla "ni transparente, ni verificable".

El presidente de la más alta jurisdicción del país, David Maraga, acabó con las esperanzas de quienes deseaban que las elecciones se pospusieran para darle tiempo a la Comisión Electoral (IEBC) para reformarse y para convencer al líder de la oposición, Raila Odinga, de 72 años, de que regresara al terreno de juego.

Maraga explicó que solo dos de los siete jueces del Supermo podían estar presentes, por lo que "no logramos un quorum [...] y el caso no puede ser tratado esta mañana".

Uno de los jueces del tribunal está enfermo, otro no pudo tomar un avión para viajar a Nairobi, dos "no pudieron acudir a la corte" y la número dos del Supremo, Philomena Mwilu, no podía presentarse dado que su guardaespaldas y su chófer resultaron gravemente heridos de bala el martes, explicó.

¿Qué hará la oposición?

Todas las miradas están puestas en Odinga, el tres veces derrotado candidato presidencial (1997, 2007, 2013) y quien tiene previsto darle a sus partidarios las consignas a seguir durante un encuentro la tarde de este miércoles en Nairobi.

La reunión está oficialmente prohibida, pero a media jornada aún se desconocía si la policía intervendría para dispersarlo.

Odinga llamó en un primer momento a sus partidarios a salir a manifestarse el día de la votación, pero el martes dio a entender que podría pedirles que se queden en sus casas.

Desde la presidencial del 8 de agosto, al menos 40 personas murieron, la mayoría en la brutal represión de las manifestaciones por la policía en bastiones de la oposición, según organizaciones de defensa de los derechos humanos.

Y en las últimas semanas el clima político se deterioró ante la profusión de declaraciones amenazantes.

El presidente de la IEBC, Wafula Chebukati, expresó sus dudas sobre la posibilidad de que la elección del jueves sea creíble, al denunciar interferencias políticas y divisiones partidistas, aunque la comisión sí que esté preparada desde un punto de vista técnico y logístico.

Más de 19 millones de electores están llamados a las urnas el jueves para una elección que, ante la ausencia de Odinga, queda reducida a un solo hombre, Kenyatta, ya que los otros seis candidatos se consideran meros segundones.

Odinga se retiró de la carrera presidencial el 10 de octubre, al considerar que no se habían llevado a cabo las reformas necesarias para unos comicios libres y equitativos.

Aunque la IEBC realizó algunas reformas, la oposición considera que sigue estando en gran medida controlada por el partido en el poder.

La economía más dinámica de África oriental se ralentizó y muchos keniatas no ocultan su hastío ante este prolongado periodo electoral.

"¡Ya basta! Todo el mundo dice que es necesario que el país avance, pero ¿hacia dónde?" lanzó en Nairobi Ahuya Achieng, una agente de viajes de 35 años.