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  • AFP

El gobierno de Colombia y la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) iniciaron el miércoles en Quito el cuarto ciclo de negociaciones de paz, en medio de un histórico cese bilateral al fuego.

"El cuarto ciclo se inicia con buenos augurios", dijo el diplomático Juan Meriguet en declaraciones divulgadas por la cancillería ecuatoriana.

Meriguet es el representante de Ecuador, que junto a Brasil, Cuba, Chile, Noruega y Venezuela acompaña como garante las conversaciones que se desarrollan desde febrero en Quito.

En septiembre, al finalizar la tercera ronda de diálogos, ambas partes pactaron por primera vez en la historia un alto al fuego temporal que entró en vigencia el 1 de octubre y se extenderá hasta enero próximo.

El cese al fuego es el mayor avance alcanzado por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y la guerrilla guevarista en el marco de las negociaciones que sostienen, con miras a terminar con un enfrentamiento de más de medio siglo.

El cuarto ciclo se instaló en una antigua hacienda jesuita en la localidad andina de Sangolquí, que alberga las pláticas.

"Esperamos que las cosas salgan como han salido hasta ahora, con la confianza y el deseo de ambas partes de lograr la paz", dijo Meriguet a la AFP antes del inicio de las conversaciones.

"Como anfitriones y como garantes de estos diálogos, nosotros saludamos los diálogos de paz y todos los esfuerzos que se hagan para la paz en Colombia", señaló.

El cuarto ciclo debía arrancar el pasado lunes, pero delegados de Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), el partido político surgido del acuerdo de paz con las FARC, y del ELN se reunieron hasta ese día en la población de Montecristi, en la costa ecuatoriana.

En ese contexto acordaron crear un "mecanismo conjunto" para defender los acuerdos de paz entre ambas organizaciones y el gobierno de Colombia.

El gobierno de Santos busca con el ELN, la última guerrilla en activo de Colombia, un acuerdo similar con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) antes de que concluya su mandato en agosto de 2018.

Colombia trata de superar más de medio siglo de conflicto armado, que además de guerrillas ha involucrado a paramilitares y fuerzas del Estado, con un saldo de 7,5 millones de víctimas entre muertos, desaparecidos y desplazados.