•   Quito, Ecuador  |
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  • EFE

Con una visita a las criptas de la tradicional iglesia de El Carmen Alto, en el casco colonial de Quito, culminó el Primer Encuentro Nacional de la Cultura Funeraria, en la que se puso en un cara a cara al rito tradicional y a la muerte.

"La muerte como objeto de aprendizaje y reflexión" fue el título del encuentro organizado por el Ayuntamiento capitalino, la Fundación Museos de la Ciudad y la Red Ecuatoriana de Cultura Funeraria, informó hoy el municipio quiteño en un comunicado.

El encuentro, en el que participaron expositores de todo el país, se desarrolló en fechas próximas a la celebración en Ecuador del Día de los Difuntos, el 2 de noviembre, una fiesta del sincretismo entre el mundo católico y la milenaria cultura andina.

Ciudadanos, académicos, estudiantes y profesionales de distintas ramas participaron en el encuentro que comenzó el pasado jueves y que contó con la participación de exponentes de todo el país.

"Las costumbres funerarias en el Quito de antaño", "El imaginario funerario popular en Ecuador", "Saberes musicales afroesmeraldeños: arrullos, chigualos y alabaos" y "Turismo Funerario: herramientas de interpretación turística para el Cementerio Patrimonial de Tulcán" fueron algunos de los temas que se trataron en el cónclave.

También se abordaron capítulos relacionados con una "Aproximación a la gestión cultural en espacios funerarios: caso Cementerio Patrimonial de Guayaquil" y la ponencia "¿Vida entre los muertos? Dimensiones y posibilidades de lo funerario como cohesionador del tejido social".

Dichas conferencias se expusieron en la Capilla del Museo de la Ciudad, en el centro histórico de esta ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco desde 1978.

Durante el certamen también se presentó el libro "Adela", una novela sobre la muerte cerebral, la eutanasia y el derecho a la muerte digna, del escritor Modesto Ponce Maldonado.

La visita a las criptas de la iglesia de El Carmen Alto fue el momento cúspide del encuentro para los 200 participantes que acudieron a las catacumbas con cierta curiosidad y temor.

En Nicaragua, los cementerios están arreglados para recibir a los familiares de los fallecidos este próximo dos de noviembre, día de los muertos. Foto: Archivo / END."El encuentro fue fascinante, un hito histórico dentro de los estudios antropológicos y de la muerte aquí en la ciudad", señaló el coordinador de la Red Ecuatoriana de Cultura Funeraria, Leonardo Zaldumbide.

Según él, los resultados del encuentro muestran que Ecuador tiene "un altísimo y muy valioso patrimonio funerario que cuidar y que está relacionado con nuestros muertos".

Temas como el de la muerte "son bien recibidos" por la población, agregó Zaldumbide. "La gente cuando reflexiona en torno a la muerte se vuelve un mejor ser humano", sostuvo.

La socióloga Estefanía Carrera, calificó el encuentro de "interesante" pues, según ella, permitió retratar el tema también desde el punto de vista de los rituales.

El próximo jueves se celebra en Ecuador el Día de los Difuntos, un época de ritos que mezclan la fe católica y cristiana con la cosmovisión indígena.

Muchos campesinos, en esa fecha, acuden a los cementerios con abundante comida para compartir con sus muertos que, según ellos, asisten a la celebración con el ánimo de calmar las preocupaciones de los vivos.

Sin embargo, la mayor tradición en la época de Difuntos en Ecuador es la elaboración de la "colada morada" y las "guaguas de pan".

La "colada morada" es una bebida espesa hecha con base en la cocción de harinas, agua, frutas, ciertas especias dulces y hierbas medicinales, que se sirve caliente y acompañada de "guaguas de pan", moldes con figuras humanas y decoradas con líneas de crema de colores.