•   Rabat, Marruecos  |
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  • EFE

El Ministerio marroquí de Educación ha obligado la pasada noche a un instituto a readmitir a dos estudiantes que habían sido expulsados por besarse, lo que puso fin a una nueva polémica en el país magrebí.

El debate estalló el pasado 24 de octubre cuando el instituto Mohamed V en la población de Uislán, en la periferia de Mequinez (centro), expulsó a una estudiante y ordenó el traslado de su amigo a otro colegio por besarse en el aula.

El ministerio de Educación ha salido al paso para contradecir al instituto, y en un comunicado de su delegación local ha señalado que esa medida se contradice con los reglamentos disciplinarios en vigor y pidió que haya una "sanción alternativa". 

Entra las sanciones propuestas por el ministerio está que los dos estudiantes realicen actividades como limpieza del patio de su colegio, obras de jardinería o trabajos relacionados con la organización de la biblioteca.

La directora de la delegación del Ministerio de Educación en Mequinez, Sumaya ben Abu, explicó en declaraciones al portal electrónico del semanal Telquel.ma que la expulsión de los dos alumnos había sido una decisión "torpe".

Sin embargo, calificó el comportamiento de los dos estudiantes de "inaceptable en un instituto público".

En una entrevista con la televisión digital chouftv.ma, la joven, de 16 años de edad, lamentó que su castigo fue más duro que el de su amigo y denunció que durante la reunión del consejo de disciplina de su instituto en ningún momento se le dio la oportunidad para explicar su versión de los hechos.

Durante la entrevista con el portal digital la alumna no mostró su rostro y terminó llorando.

La polémica, que fue muy visible en las redes sociales, dividió los comentaristas en dos bandos: los que apoyan y los que se oponen al comportamiento de los dos jóvenes, aunque casi todos rechacen la medida de expulsión.

En un caso similar, un tribunal de la ciudad norteña de Nador procesó, en diciembre de 2013, a dos alumnos por besarse y publicar una fotografía de su beso en la red Facebook, siendo entonces acusados de "incitar al vicio" y "publicar pornografía en las redes sociales".

Pero ante las presiones de las asociaciones de derechos humanos y de la opinión pública, la corte se limitó el día de la sentencia a amonestarlos y ponerlos en manos de sus padres.