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La Unión Europea y Cuba normalizaron sus relaciones, este miércoles, con la entrada en vigor de un marco diplomático entre ambos, cuando la isla necesita inversión extranjera para apuntalar su apertura y en un momento de tensión con los Estados Unidos de Donald Trump.

La aplicación provisional del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la Unión Europea y Cuba, cerrado en 2016, pone fin a un complejo camino iniciado en 2014 de cara a solventar una excepción: Cuba era el único país latinoamericano que no contaba con un acuerdo de este tipo con la UE.

“En vez de un gran foso de silencio y de incomunicación entre la isla y la UE, ahora hay un puente para comunicarse, para mantener relaciones políticas y diplomáticas mucho más intensas”, dijo a la AFP la ponente del acuerdo en la Eurocámara, Elena Valenciano.

Aunque la mayoría de países europeos mantenían relaciones bilaterales con Cuba, la postura de la UE con la isla se basó durante dos décadas en la llamada Posición Común de 1996, que vinculaba la cooperación europea a “mejoras” en el ámbito de los derechos humanos.

El nuevo acuerdo representa un marco jurídico estándar entre la UE y Cuba, “un primer paso” en sus relaciones en palabras de Valenciano, cuyos ámbitos abarcan desde el diálogo político (derechos humanos, migraciones) hasta la cooperación, pasando por las bases para sus relaciones comerciales.

Las relaciones a ambos lados del Atlántico “se desarrollarán, por primera vez, bajo un marco contractual que reafirma las bases de respeto, de observancia del derecho internacional”, celebró el martes la Cancillería cubana.

Inversión extranjera

La jefa de diplomacia europea, Federica Mogherini, subrayó por su parte que “están realmente pasando página” y el bloque, el mayor inversor extranjero en la isla, se acerca a los cubanos “cuando el país experimenta una modernización económica, política y social”.

En el ámbito económico, Cuba aprobó en 2014 una nueva Ley de Inversión Extranjera, pero en los dos años siguientes el flujo de capital foráneo apenas sumó 1,500 millones de dólares, lo que motivó llamados del presidente cubano Raúl Castro a agilizar los procesos.

En 2017, la inversión extranjera se elevó a los 2,000 millones de dólares, indicó el lunes el ministro cubano de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca. Según cálculos oficiales, la isla necesita entre 2,000 y 2,500 millones anuales para apuntalar su cauta apertura económica. 

“Lo que necesita ahora Cuba es sobre todo inversiones y acceso a financiación internacional, porque con la situación en Venezuela, el paraguas que tenía se ha reducido”, explica a la AFP Anna Ayuso, investigadora sobre América Latina del centro de reflexión Cidob.

Según Ayuso, codirectora de la reciente monografía “Nueva etapa entre Cuba y la UE. Escenarios de futuro”, el acuerdo aporta también “seguridad “a los actores europeos, al representar un marco de resolución de posibles controversias, además de integrar a la isla en los programas de cooperación del bloque.

La incertidumbre de las empresas europeas se centra, en cambio, en las sanciones en virtud del alcance extraterritorial del embargo estadounidense, si bien la eurodiputada señala que la UE cuenta con sus “tribunales y [su] capacidad de gestión política y diplomática para responder a semejante desafío”.

Trump y Castro

El bloque europeo confirma así su acercamiento a Cuba, mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, endurece la política de deshielo de su predecesor, dando marcha atrás a algunas medidas que habían aliviado el embargo impuesto a la isla.

Por ello, y cuando Castro se dispone a ceder el poder en 2018, “Europa recupera iniciativa” y, junto a Canadá, intentará que la transformación en Cuba “incorpore algunos valores más de apertura”, según Ayuso, quien apunta a un “riesgo de involución” ante los sectores más reacios a perder el control dentro del ejército.

“Para los ciudadanos cubanos, [el acuerdo] es un mensaje de que la UE está atenta a lo que pueda suceder en la isla”, agrega Valenciano, quien subraya el “respeto mutuo” pero recuerda los valores defendidos por el bloque: “democracia, libertad, derechos humanos”.

El acuerdo entre la UE y Cuba debe ahora seguir su camino hacia su aplicación total, después que los parlamentos de los 28 países europeos lo ratifiquen, como han hecho hasta el momento Alemania, Bulgaria, Estonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa.

Así, solo los ámbitos que son competencia del ejecutivo comunitario, como los aspectos comerciales o la cooperación, entraron en vigor este miércoles, dejando fuera ámbitos como la lucha contra el terrorismo o el desarme.