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Israel rechazó ayer un ofrecimiento de tregua del movimiento islámico Hamás, con el argumento de que éste antes deberá aceptar todas las condiciones del Cuarteto de Madrid, entre ellas la de reconocer al Estado judío.

“El Estado de Israel no ve ningún interés en negociar con entidades que no reconocen las demandas del Cuarteto”, dijo el primer ministro israelí, Ehud Olmert, en la reunión semanal del Consejo de Ministros.

Olmert agregó que “cualquiera que las acepte será, en principio, un socio aceptable. Cualquiera que no lo haga, muy a pesar nuestro, no podrá ser nuestro interlocutor”.

Entre las exigencias del Cuarteto --formado por EU, la UE, Rusia y la ONU-- están la de que Hamás reconozca a Israel, acepte los acuerdos firmados y cese la violencia, condiciones que no se incluyen en la propuesta hecha el sábado por Ahmed Yusuf, asesor del dirigente del movimiento islámico y ex primer ministro palestino Ismail Haniye.

El ofrecimiento, a través de la agencia local de noticias Maan y del que se venía hablando desde hacía ya varios días, incluye un compromiso por parte de Hamás de cesar los ataques con cohetes contra el sur de Israel, a cambio de que este país levante el boicot a la franja de Gaza y no la ataque.

También pedía Yusuf que se reabran los pasos fronterizos de la franja y se reanude el abastecimiento con normalidad para poner fin a la crisis humanitaria que sufre Gaza desde que Hamás se hizo con su control, el pasado junio, tras expulsar a las fuerzas de seguridad leales al presidente de la ANP, Mahmud Abás, tras lo que Israel impuso un estricto bloqueo.

“No descartamos una relajación con el objetivo de finalizar el boicot, sin embargo, la calma no puede venir a cambio de nada”, indicó el asesor de Haniye. Días antes, Haniye ya había sugerido esa posibilidad en declaraciones al Canal 2 de la televisión israelí, circunscribiendo el período de calma al tiempo necesario para negociar también un canje de prisioneros entre las partes.

Contactos por soldado secuestrado
Hamás tiene en su poder al soldado israelí Guilad Shalit desde el 25 de junio de 2006, y con la mediación de Egipto trata de canjearlo por más de un millar de prisioneros palestinos en cárceles israelíes.

Las negociaciones quedaron interrumpidas tras la rebelión de Hamás en Gaza, aunque en las últimas semanas se informó que las partes han vuelto a reactivar los contactos si bien éstos se ven afectados por el ambiente de violencia en la zona.

El ministro israelí de Industria y Comercio, Eli Yishai, manifestó al comenzar la reunión del gobierno que “Israel debe considerar la posibilidad de negociar con Hamás para liberar a Shalit”, pero nada más.

Por su parte, el vice primer ministro, Haim Ramón, declaró que para una tregua “no es necesario negociar; se impondrá naturalmente cuando los milicianos dejen de disparar contra nuestros civiles”. “Nosotros no vamos a negociar con Hamás, una de cuyas banderas es destruir el Estado de Israel”, afirmó.

La oferta de alto el fuego tampoco cuenta con demasiados adeptos en la franja de Gaza, donde Yihad Islámica, el otro movimiento integrista palestino, rechaza cualquier posibilidad de sumarse a ella después de haberse convertido en el principal blanco de la aviación israelí.

“La Yihad Islámica no ve posibilidad de discutir el asunto en estos momentos, cuando una decena de nuestros líderes han sido asesinados, entre ellos Majed Al Harazin, el comandante general”, afirmó Khaled Al Batsh, portavoz de la organización. Al menos veinte militantes de Yihad murieron en los últimos diez días en bombardeos de la Fuerza Aérea israelí, según recuento del Ejército.