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  • EFE

Bajo riesgo de default, Venezuela celebra este lunes una reunión con acreedores en Caracas para discutir una renegociación de la deuda externa, mientras en Nueva York tenedores de bono decidieron continuar el martes su análisis sobre el retraso de pagos.

Negociadores llegaron al Palacio Blanco, frente a la Casa de Gobierno, para el encuentro previsto esta tarde a puerta cerrada y bajo estricta seguridad, dijo a la AFP una fuente informada sobre la cita.

Según la prensa gubernamental, "414 acreedores, que representan 91% de los tenedores de bonos", estarían en la reunión para evaluar la propuesta del presidente Nicolás Maduro de renegociar la deuda externa, de unos 150.000 millones de dólares. Se desconoce si hay extranjeros entre ellos.

"Han jugado a que Venezuela se declare en default ¡Nunca! El default nunca llegará a Venezuela. Nuestra estrategia es renegociar y refinanciar toda la deuda", afirmó Maduro el domingo.

Analistas auguran poco éxito a la cita, pues las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela prohíben a sus inversionistas negociar deuda venezolana. Un 70% de los tenedores de bonos son estadounidenses y canadienses.

Además, Maduro nombró como principales negociadores al vicepresidente Tareck El Aissami y al ministro de Finanzas Simón Zerpa, a quienes Estados Unidos sancionó y prohibió a sus ciudadanos tratar con ellos.

En Nueva York, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), que reúne a tenedores de deuda, dijo que este lunes cotejó información "sobre si ha ocurrido un cese de pagos" de un bono de la petrolera venezolana PDVSA, por 1.161 millones de dólares.

El gobierno asegura que ya transfirió esos recursos, pero los acreedores no lo habían recibido el viernes. La evaluación seguirá el martes.

Un incumplimiento puede declararse por las agencias calificadoras, el gobierno o los grandes acreedores; por ello, una evaluación negativa de la ISDA desencadenaría un default y el pago de los seguros CDS (Credit Default Swaps).

Apuesta por China y Rusia 

Las agencias Fitch, Standard and Poor's y Moody's rebajaron la calificación de la deuda ante la posibilidad de que el país con las mayores reservas petroleras del mundo caiga en cesación de pago en el corto plazo.

El presidente las acusó de ser agencias "politizadas" que forman parte de una "guerra financiera" comandada por Estados Unidos.

Los expertos coinciden en que Venezuela, con una economía devastada y reservas internacionales de solo 9.700 millones de dólares, terminará en default, aunque divergen sobre cuándo lo hará.

El viernes vencieron 81 millones de intereses del bono PDVSA 2027, aún sin anuncio oficial de pago, y este lunes Venezuela debe pagar otros 200 millones en rendimientos.

En lo que resta del año debe cancelar al menos 1.470 millones de dólares y para 2018 tiene obligaciones por más de 8.000 millones de dólares.

En estas dificultades, Maduro anunció avances en renegociaciones con sus aliados: las gestiones con China -al que se adeuda unos 28.000 millones- "marchan perfecto", y esta semana se firmará un acuerdo que reestructura 3.000 millones de los 8.000 millones de deuda con Rusia.

El diputado opositor Luis Florido advirtió que una reestructura de la deuda debe ser aprobada por el Parlamento -controlado por la oposición- para ser válida. Pero el gobierno lo desconoce.

 Sanciones de la UE 

Maduro enfrenta fuerte presión internacional. Gobiernos de América y Europa lo acusan de quebrantar la democracia, para mantenerse en el poder.

Sumándose a la política de sanciones de Estados Unidos y Canadá, la Unión Europea adoptó este lunes medidas que impiden a empresas europeas entregar a Venezuela armas, equipos de vigilancia o para "represión interna".

La UE creó también un marco jurídico de sanciones contra autoridades y entidades venezolanas acusadas de "violaciones de derechos humanos", aunque esta lista está por el momento vacía. Maduro calificó las medida como "una estupidez".

Para el economista Luis Vicente León, Maduro intenta que inversionistas estadounidenses, interesados en que les paguen, presionen al gobierno de Donald Trump para que flexibilice las sanciones.

Con el desplome de los precios del petróleo, fuente del 96% de divisas del país, el gobierno recortó drásticamente las importaciones para pagar, provocando una severa escasez de alimentos y medicinas.

Pero en 2018 habrá elecciones presidenciales. Según Eurasia Group "un incumplimiento liberaría recursos para importaciones, dándole a Maduro impulso a corto plazo para buscar la reelección", pero a mediano y largo plazo agravará la crisis.

Venezuela enfrentaría además litigios y el posible embargo de activos de PDVSA, como CITGO, filial en Estados Unidos.

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