•   Bagdad, Irak  |
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  • EFE

Las fuerzas iraquíes expulsaron hoy al grupo terrorista Estado Islámico (EI) de la última zona habitada que controlaba en Irak, aunque aun sigue estando presente en algunas áreas desérticas y sigue teniendo capacidad de perpetrar atentados.

Las tropas gubernamentales tomaron el control de la comarca de Raua, ubicada en la provincia occidental de Al Anbar y próxima a la frontera con Siria, anunció la Comandancia de las Operaciones Conjuntas, bajo cuyo mando luchan unidades del Ejército, la Policía y milicias progubernamentales.

En un comunicado, detalló que tras la "liberación" de Raua, las tropas buscan a los combatientes del EI que aún quedan en la zona y también han empezado a eliminar los explosivos plantados por estos en la localidad de Raua y en otros pueblos de la comarca homónima, la última región con núcleos urbanos donde los yihadistas estaban presentes.

Asimismo, las fuerzas gubernamentales quieren asegurar su control sobre la zona fronteriza con Siria junto a Raua y a la vecina comarca de Al Qaim -de donde fueron expulsados los extremistas a principios de noviembre- a la altura del río Éufrates, que atraviesa la frontera entre ambos países.

Un comandante de las operaciones militares en Al Anbar, el teniente general Mohamed Ziab, dijo a Efe que las tropas siguen rastreando las zonas desérticas que llevan a la frontera de Siria, hacia donde se cree que huyeron los terroristas.

Asimismo, destacó que la recuperación de Raua "pone fin al control de los combatientes sobre las ciudades iraquíes".

A partir de ahora, el país entra en "una nueva etapa" en la que se concentrará en el trabajo de la inteligencia para "perseguir a las células durmientes y los remanentes que están escondidos en las zonas desérticas".

Por su parte, el analista político Abdulaziz al Yaburi dijo a Efe que "la rápida liberación de la ciudad indica al descalabro de los combatientes del grupo terrorista, los cuales optaron por escapar antes que enfrentarse a las tropas iraquíes", que según el experto cuentan con más hombres, más armas y con el apoyo de la aviación.

Al Yaburi precisó que "la liberación del último feudo del EI significa la conclusión de los combates militares, pero no el fin (de la presencia) de los combatientes de forma definitiva, ya que existen células durmientes en varias ciudades".

El analista añadió que las autoridades "se centrarán próximamente en la lucha contra la ideología extremista y su difusión, especialmente a través de las redes sociales, y abordarán sus causas, como la exclusión y la marginación, además de crear empleos y reconstruir las ciudades destruidas" en los combates contra el EI.

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, que es también el jefe de las Fuerzas Armadas, aseguró en un comunicado que "la liberación de Raua en pocas horas refleja la capacidad y el poder" de las tropas.

Aún así, el jefe del Gobierno no quiso celebrar el final de la presencia del EI en Irak y admitió que sus hombres están todavía "limpiando las zonas desérticas y asegurando (el control) de las fronteras".

Todavía hay un área despoblada del noroeste de Irak, junto a la frontera con Siria, que no está bajo el control de las fuerzas gubernamentales, las cuales han ido estrechando el cerco en torno a los yihadistas avanzando en el norte, en la provincia de Nínive, y en el oeste, en el provincia de Al Anbar.

A lo largo del pasado año, las tropas y milicias iraquíes, apoyadas por la coalición internacional liderada por EE.UU., han arrebatado al EI casi la totalidad de sus dominios en Irak, incluida su "capital", la ciudad de Mosul (norte), de la que fueron expulsados el pasado julio después de una dura ofensiva de más de nueve meses.

El EI ha perdido la mayoría de las ciudades y territorios que conquistó en Siria y en Irak en 2014, cuando declaró un "califato" en las amplias partes de ambos países que llegó a controlar.