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  • EFE

Buenos Aires se llenó hoy de música y baile para la celebración de la XXVI Marcha del Orgullo LGBTIQ (Lesbianas, Gais, Bisexuales, Transexuales, Intersexuales y Queer), un festival capitaneado con el arcoiris que cubrió las principales calles de la capital gracias a cientos de banderas multicolor.

Miles de argentinos marcharon este sábado para reivindicar el reconocimiento de sus derechos, entre los que destacaron la discriminación laboral que sufren por su inclinación sexual o de género.

La visibilización del colectivo es otro de los motivos más resaltados de la celebración, que tuvo como punto de encuentro la emblemática Plaza de Mayo, marcada prácticamente todos los días el año por manifestaciones, marchas y protestas, y que este sábado se unió por una sola bandera, representada con los colores del arcoiris.

"En esta ocasión vamos a marchar junto a solicitantes de refugio y refugiados por motivos de orientación sexual e identidad de género", explicó a Efe Mariano Ruiz, secretario de Relaciones Internacionales de la Federación Argentina de LGTB, uno de los encargados de velar por los derechos en el país suramericano.

Además debe acompañarles ante las autoridades argentinas para que reconozcan su estatus de refugiados ya que, como señaló, "vienen de contextos violentos en países en los que está criminalizada la orientación sexual y la identidad de género".

El proyecto de inclusión de personas en riesgo de exclusión por su inclinación o su identidad sexual en sus países de origen se lleva a cabo en colaboración con una organización canadiense y ya ha ayudado a alrededor de una quincena de jóvenes en condición de "refugiados", como indicó Ruiz.

Los chicos vienen de países como Jamaica, Rusia, Egipto y países de Medio Oriente, lugares en los que, el secretario destacó "es muy difícil ser lesbiana, gay, bisexual o transexual".

Diferentes organizaciones LGBTIQ, junto con la colaboración de la subsecretaría de Derechos Humanos de la ciudad, colocaron stands con información sobre su situación y reivindicaciones actuales, a los que se acercaron no solo implicados, sino curiosos, como Darío Martínez cuya participación en la marcha se basó en brindar su "apoyo".

"Yo soy heterosexual pero es importante que los derechos individuales trasciendan a la sexualidad de la gente", defendió el joven, quien aseguró que la capital argentina es una ciudad "diversa", que "siempre se hace ver y se expresa".

Martínez consideró que Buenos Aires es pionera, gracias a su adelanto en leyes igualitarias, en una lucha que pertenece a "toda Latinoamérica".

La marcha terminó con un desfile de carrozas en las que varias asociaciones políticas y sociales, un escenario muy diferente al vivido en el mismo lugar hace hoy 26 años, cuando apenas 250 personas se manifestaron a favor de los derechos de las personas homosexuales y marcharon con caretas de cartón, cubriendo su rostro por miedo a perder sus empleos.

"Estoy orgulloso de ser gay", sostuvo Ever Zelaya, quien añadió que acude cada año a esta cita a la que, como apuntó, se suman cada vez más familias "a favor del matrimonio igualitario".

En su opinión, esta marcha es importante por la inclusión, pero sobre todo por la homofobia que "a pesar de que sea legal" en Argentina, este colectivo continúa sufriendo.