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El expresidente derechista Sebastián Piñera y el senador oficialista Alejandro Guillier disputarán en diciembre el balotaje de las presidenciales chilenas, que se presenta con un final abierto en el que la izquierda radical jugará un papel determinante, tras los resultados del domingo en primera ronda.

Si bien Piñera ganó el domingo como todos los pronósticos indicaban -incluso algunos auguraban su victoria con mayoría absoluta en primera vuelta-, su votación fue menor a la esperada, con un 36.6%.

A la inversa, el voto obtenido por la coalición de izquierda liderada por la candidata Beatriz Sánchez fue la sorpresa, dejándola con la llave de la segunda vuelta.

“Piñera aparece ocho o nueve puntos por debajo de lo esperado y esto es un ingrediente que le imprime dramatismo e incertidumbre a la segunda vuelta. La clave será lo que haga el contingente de electores que apoyó a Beatriz Sánchez”, dijo a la AFP el analista Marcelo Mella, de la Universidad de Santiago.

La Bolsa de comercio de Santiago acusó el golpe. Su principal indicador, el IPSA, cayó con fuerza este lunes (-5.86%). El mercado apostaba por el triunfo de Piñera.

Golpe del Frente Amplio

Ningún sondeo anticipaba que Sánchez, una periodista de 46 años que irrumpió en la política recién en marzo pasado, sobrepasaría el 20% de la votación, lo que llevó a la candidata a hacer una fuerte crítica a las encuestadoras, también entre los grandes derrotados.

“Representa una voluntad de renovación que no había sido identificada”, sostuvo el dirigente oficialista Pepe Auth.

El caudal de votos obtenido por Sánchez es el que deberá principalmente conquistar el senador Guillier, de 64 años, quien obtuvo su pase al balotaje con el 22.66%, 160,000 votos más que Sánchez.

Pero el apoyo del Frente Amplio a Guillier no será tan fácil.

“Para llamar a votar por Alejandro Guillier tienen que pasar muchas cosas en los días que vengan. El tipo de campaña que hizo Guillier refleja precisamente la crisis de un conglomerado”, dijo este lunes el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, uno de los referentes del flamante bloque político.

Guillier, que como Sánchez saltó a la política tras una dilatada trayectoria en los medios, tampoco deberá descuidar los votos obtenidos por la candidata de la Democracia Cristiana, Carolina Goic (5.88%) -que este lunes anunció su renuncia a la presidencia del partido- y por el progresista Marcos Enríquez-Ominami (5.68%), que ya le dio su apoyo.

“Yo no he dicho que no estoy dispuesto a tranzar. Mi obligación es ganarme a su electorado (del Frente Amplio), no ganarme a los dirigentes negociando porque eso a la gente le molesta”, dijo Guillier este lunes.

Otra gran sorpresa de la jornada electoral chilena la dio José Antonio Kast, el ultraderechista que reivindicaba el legado de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), que obtuvo 7.9% de los votos.

Piñera dijo que Kast le ofreció ya su apoyo “sin condiciones”.

En un encuentro con periodistas de medios extranjeros este lunes, el exmandatario afirmó que buscará para segunda vuelta el “centro moderado”.

“Respecto si nuestra candidatura se va a derechizar o izquierdizar, ni lo uno ni lo otro. Vamos a seguir apelando y convocando a lo que se llama ‘el centro social’, que no es el tradicional centro político, es la moderación, es el sentido común; son los chilenos que quieren unidad y no división”, dijo.

Desde la noche del domingo, Piñera ha insistido en la repetición del escenario electoral de 2009, cuando ganó la elección presidencial en el balotaje al exmandatario Eduardo Frei tras vencer en la primera vuelta con 44% de los votos.

“Esto ya sucedió en 2009 (...) yo tengo mucha fe y confianza en que vamos a ganar”, aseguró.

“Podemos” chileno

Considerado el “Podemos” chileno, el Frente Amplio reúne a una serie de pequeños movimientos de izquierda, agrupados en torno a exdirigentes estudiantiles que encabezaron las masivas protestas callejeras en 2011 en el gobierno de Piñera, para exigir educación pública gratuita y de calidad.

Ese reclamo fue acogido por la presidenta socialista Michelle Bachelet, para quien de algún modo estas elecciones fueron un plebiscito al profundo programa de reformas sociales que puso en marcha.

“Hoy sabemos que Chile quiere seguir avanzando. Eso es lo que demandan los ciudadanos, eso es lo que han dicho las urnas”, resaltó Bachelet tras unos comicios en los que también votó más gente de lo previsto, casi 6.7 millones, 46.7% del electorado.

En la elección parlamentaria que se desarrolló en paralelo, la derecha conquistó la mayor cantidad de senadores y diputados, pero sin obtener la mayoría absoluta en ninguna de las dos cámaras, donde también la irrupción del Frente Amplio, con una veintena de diputados y un senador, marca un hito.

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