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ESTRASBURGO /AFP
Los líderes de la OTAN acordaron el sábado en su cumbre en Estrasburgo (Francia) el envío de hasta 5.000 soldados adicionales, la mayoría europeos, a Afganistán, y designaron al danés Anders Fogh Rasmussen, próximo secretario general, tras el visto bueno de Turquía.

La Casa Blanca informó que “hasta 5.000” militares adicionales serán desplegados en Afganistán, donde la OTAN lleva a cabo con un contingente de 62.000 efectivos de 42 países la mayor misión de su historia enfrentada a los talibanes y Al Qaida.

Al menos 19 de las 28 naciones miembros de la OTAN prometieron enviar nuevos militares, formadores y equipamiento, según fuentes de la Alianza Atlántica, que deja a cada país la labor de comunicar oficialmente sus contribuciones. Gran Bretaña, el mayor aliado de Estados Unidos en Afganistán e Irak, anunció el despliegue de 900 militares, Alemania aportará otros 600 y España un batallón de 450, informaron sus respectivos dirigentes.

Al margen de Afganistán, la cumbre de la OTAN, celebrada con motivo de su 60º aniversario, logró cerrarse con la designación del primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, como secretario general de la organización a partir del 1 de agosto.

Batalla campal

Las violentas protestas contra la cumbre de la OTAN en una sitiada Estrasburgo dejaron el sábado un hotel incendiado, una capilla saqueada, heridos y detenidos, al cabo de múltiples enfrentamientos entre militantes y la policía francesa.

Un grupo de Black Blocks (movimientos antiglobalización) dio un giro de extrema agresividad a la manifestación internacional contra la cumbre de la Alianza Atlántica en la que participaron entre 10.000 y 30.000 manifestantes, según la prefectura y los organizadores, respectivamente.

Los incidentes dejaron “una decena de heridos leves entre los manifestantes”, continuó la prefectura, agregando que “varios” militantes fueron detenidos. De su lado, el equipo legal de los militantes anti OTAN informó sobre 20 heridos, uno de ellos hospitalizado.

Con pasamontañas y armados con barras de hierro, unos cien manifestantes atacaron e incendiaron un hotel de la cadena Ibis, una capilla, una farmacia, un puesto de policía desocupado y las oficinas vacías de la oficina de turismo cerca de la frontera franco-alemana, junto al puente de Europa sobre el Rin.

El incendio destrozó por completo la planta baja del hotel, comprobó la AFP. Los bomberos lograron intervenir antes de que el fuego se propagase a los pisos superiores en este hotel de 78 habitaciones.

“La religión no es otra cosa que la sombra del universo sobre la inteligencia humana. Víctor Hugo”, inscribieron los militantes en el techo de una capilla de la ciudad. En el puesto de policía, los manifestantes comenzaron a quitar las banderas en la entrada al territorio francés, rompiendo todos los vidrios a palazos y pedradas.

Según la prefectura, entre los manifestantes había unos 1.000 “particularmente violentos”, y los organizadores de la marcha “mostraron su voluntad de separarse de los autores de los actos de violencia”, por lo que el recorrido previsto fue recortado.

Unos 7.000 manifestantes que venían de la vecina Alemania fueron retenidos en el sector de Kehl, ciudad fronteriza de Estrasburgo, por las fuerzas de seguridad germanas, agregó la prefectura en un comunicado.

Las fuerzas del orden, posicionadas en la zona, cargaron y rechazaron a los manifestantes con cañones de agua y gases lacrimógenos, dejando una espesa cortina de humo negro.