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Los datos de empleo y crecimiento de Brasil que se publicarán esta semana deberían alejar el riesgo de una recaída en la recesión y alentar a candidatos en favor de las políticas de ajuste del presidente Michel Temer, a menos de un año de las elecciones.

El instituto de estadísticas IBGE divulgará el jueves la tasa de desempleo de octubre, que según la consultora Go Associados se redujo por séptimo mes consecutivo, de 12.4% a 12.1%. En el primer trimestre de este año, había alcanzado un récord de 13.7%.

El viernes, el IBGE dará a conocer la evolución del Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre, que según la estimación promedio de 31 economistas consultados por Bloomberg marcará un aumento de 0,3% respecto al trimestre inmediatamente anterior.

Ese sería el tercer trimestre consecutivo de expansión de la mayor economía latinoamericana, después de dos años en caída libre (-3.5% en 2015 y -3.6% en 2016).

El gobierno presenta esas evoluciones, así como el control de la inflación, como una prueba del retorno de la confianza después de la destitución de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff el año pasado.

La reactivación es lenta y topa con la debilidad de las inversiones y con las dificultades del gobierno para aprobar la reforma de las jubilaciones, que el mercado reclama para sanear el fuerte déficit público.

Se produce, además, en un marco plagado de denuncias de corrupción contra los líderes de los principales partidos, incluyendo al propio Temer, a once meses de las elecciones generales de octubre.

Pero el proceso de salida del pozo puede dar aliento a candidaturas 'centristas' frente a las dos figuras que dominan las encuestas: el expresidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro, estiman analistas.

El expresidente del Banco Central Carlos Langoni prevé que el desempleo caiga "por debajo del 10% en el segundo trimestre de 2018", un resultado "crítico en la antevíspera de un proceso electoral".

"Creo en el pragmatismo del elector brasileño. La clase media está preocupada por el costo de la vida, por el empleo" y "el candidato que mejor capitalice" esos factores se verá beneficiado, agregó Langoni, actual director del Centro de Economía Mundial de la Fundación Getúlio Vargas (FGV).

¿Cambio de escenario político?

Según Langoni, la mejora de la coyuntura será "un gran argumento para candidatos que quieran defender" el legado del actual gobierno.

Uno de los nombres más mentados para esa misión es el actual ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, que fue también presidente del BCB bajo Lula.

Meirelles se mostraba hasta ahora reticente a evocar su posible candidatura, pero en un evento organizado el lunes por el semanario Veja afirmó que comunicaría su decisión en el primer trimestre de 2018.

Temer, el más impopular de los presidentes brasileños desde el retorno de la democracia en 1985 (cuenta con apenas 3% de opiniones favorables), descartó siempre la hipótesis de su propia sucesión.

Pero "si la economía mejora, Temer asume un protagonismo importante en la campaña. Dijo que no es candidato, pero una candidatura es una cuestión de circunstancias", señaló a la AFP Murilo Aragao, de la consultora de riesgo político Arco Advise.

En cualquier caso, "si gana fuerza", logrando aprobar la reforma de las jubilaciones, y la economía sigue mejorando, podrá influir en la designación de su sucesor, añadió.

Baja inflación alienta el consumo

Los operadores de mercado prevén un crecimiento del PIB de 0.73% este año y de 2.58% en 2018, según la última encuesta semanal Focus del Banco Central (BCB), que mejoró la expectativa respecto al 2.50% proyectado hace dos semanas.

Si el crecimiento del primer trimestre (+1%) fue impulsado por el sector agrícola y el del segundo trimestre (+0,2%) por los servicios, el tercer trimestre debería tener como motor el consumo de las familias, gracias al rápido reflujo de la inflación y de las tasas de interés, de acuerdo con Langoni.

Se trata de un "escenario poco común en la historia brasileña", añadió el expresidente del BCB, en referencia a los altos índices de precios con los que debió lidiar tradicionalmente el país, pero que en los doce meses cerrados en octubre se situó en 2.70%. La inflación había llegado a 10.67% en 2015 y a 6.29% en 2016.

Ese reflujo permitió al BCB reducir sustancialmente su tasa básica desde 14.25% en octubre de 2016 a 7.50% el mes pasado. La expectativa del mercado es de un nuevo recorte, a 7%, en la próxima reunión del BCB el 6 de diciembre.

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