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  • AFP

Más de 150 personas murieron, 1,500 resultaron heridas y más de 70,000 se quedaron sin hogar luego que un fuerte seísmo de 6,2 grados en la escala de Richter, cuyo epicentro se produjo a 8,8 kilómetros de profundidad, sacudiera esta madrugada el centro de Italia. Es uno de los peores terremotos que ha movido al país en los últimos diez años y que destruyó casas, edificios y monumentos de la región de Abruzos, al este de Roma. 

Aunque se desconoce la cifra exacta de desaparecidos, en total unos 60 cuerpos fueron rescatados con vida, indicaron fuentes de los bomberos tras 17 horas de excavaciones. "En total se han extraído vivas 60 personas de entre los escombros de los edificios derrumbados en la región de Abruzos y la ciudad de L'Aquila, la más afectada", indicaron los bomberos al hacer un balance de la primera jornada. Los socorristas trabajaban contra reloj para sacar con vida a las cientos de personas atrapadas entre los escombros y se teme que la llegada de la noche y la lluvia entorpezcan las tareas. "Viví 20 segundos en el infierno", contó María Francesco, quien asistió al derrumbe de su casa. "Me sentía como en una película, no me parecía real", agregó, aún atónita por lo ocurrido.

El jefe del gobierno italiano, Silvio Berlusconi, quien viajó a L'Aquila, a unos 100 kilómetros de Roma, anunció la instalación de unas 2,000 tiendas de campaña para alojar entre 8 a 10 afectados por tienda, otras 4,000 personas serán ubicadas en hoteles de la zona.

El ministerio del Interior envió 1,700 policías y bomberos de refuerzo a la zona siniestrada. Las carreteras de acceso a L'Aquila fueron cerradas por lo que miles de personas caminaban como hormigas con mantas bajo el brazo y botellas de agua, completamente cubiertas por el polvo blanco.

"Es una tragedia sin precedentes", afirmó Berlusconi, que anuló un viaje oficial a Rusia y decretó el estado de emergencia. El Papa Benedicto XVI manifestó su dolor por las víctimas y "en particular por los niños". Desde Turquía, el presidente estadounidense Barack Obama presentó su pésame, al igual que el presidente francés Nicolas Sarkozy, el ruso Dimitri Medvedev y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Rusia, Alemania, Francia, Grecia, Israel y la Unión Europea (UE) ofrecieron ayuda, explicó Agostino Mozzo, portavoz de la Protección Civil.

200 réplicas, muchas de baja intensidad
Italia es uno de los países más expuestos a temblores y sismos por su constitución geofísica y según las autoridades, al menos veinte millones de italianos "están expuestos a riesgo sísmico", según la entidad. Tras el violento sismo, se registraron "unas 200 réplicas, muchas de escasa intensidad", declaró el presidente honorario de la Comisión de Riesgos Naturales, Franco Barberi, en una conferencia de prensa en L'Aquila, la capital de los Abruzos y la ciudad más afectada por el sismo. "Es poco probable que se produzcan nuevos temblores de gran intensidad, pero no se pueden excluir", agregó Barberi, que en cambio consideró "probables y posibles temblores menores".

Monumentos históricos dañados
La ciudad de L'Aquila, fundada en el siglo XIII, resultó entre las más perjudicadas por el gran número de bienes arquitéctónicos que contaba, tanto de la época medieval como del Barroco.

Una de sus iglesias más bellas e imponentes, la basílica de Santa Maria di Collemaggio, del siglo XIII, así como las iglesias barrocas de Santo Agostino y del Suffragio, del siglo XVIII, sufrieron parciales derrumbes, indicó en un comunicado el ministerio para los Bienes Culturales italianos. El campanario de la iglesia de San Bernardino, joya del siglo XV y cuya fachada sobrevivió a varios terremotos, se desplomó, precisó la misma fuente.

El imponente castillo del siglo XV, construido durante la dominación española, que es sede del Museo Nacional de Abruzos, sufrió también daños materiales y tuvo que ser cerrado. Se dispuso una bodega especial para alojar las obras recuperadas en otros edificios y lugares de valor histórico. En Roma, las célebres Termas de Caracalla, uno de los monumentos más imponentes de la Roma imperial, construidas en el siglo III, resultaron levemente dañadas por el sismo.

Según el encargado de los bienes arqueológicos de Roma, Angelo Bottini, "los expertos constataron algunos daños que deben ser evaluados con mayor precisión", aseveró. El funcionario precisó que otros monumentos romanos, como el Foro Romano y el Coliseo, no sufrieron destrozos.

Los otrora lujosos baños termales, a pocos metros de distancia del Coliseo, una de las mayores atracciones turísticas de la capital y consideradas una de las obras maestras de la ingeniería romana, fueron regularmente abiertos al público y los daños no resultaron evidentes.

Italia cuenta con un patrimonio artístico inestimable, cuya fragilidad fue evidente durante los terremotos de septiembre y octubre de 1997 en Umbría y Marcas, dos regiones del centro. En tal ocasión la hermosa basílica de San Francisco de Asís, célebre por los frescos de Giotto, se derrumbó y tuvo que ser sometida a una importante y costosa restauración.