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Estados Unidos, Corea del Sur y Japón mantenían ayer lunes la presión para sancionar a Corea del Norte por el lanzamiento de un cohete de largo alcance, tras el fracaso del Consejo de Seguridad de la ONU en coordinar una respuesta de la comunidad internacional.

El Consejo de Seguridad tiene que seguir trabajando para hallar “una respuesta enérgica y clara” al lanzamiento, dijo a la prensa estadounidense la embajadora de Estados Unidos en la ONU, Susan Rice.

El lanzamiento llevó a la máxima instancia de la ONU a reunirse de urgencia el mismo domingo, un encuentro a puerta cerrada de tres horas que se saldó sin resultados.

Rusia, China, Libia, Uganda y Vietnam, miembros del Consejo, defendieron dar una respuesta moderada para no perjudicar las negociaciones diplomáticas a seis -Rusia, Estados Unidos, las dos Coreas, Japón y China- para la desnuclearización de Corea del Norte.

“Estamos en un momento muy delicado. Todos los países involucrados deberían mostrarse moderados y abstenerse de (tomar) acciones que puedan aumentar la tensión”, dijo el domingo a la prensa el embajador de China en la ONU, Zhang Yesui.

Acto temerario

La falta de respuesta no satisfizo en particular a algunos países de la región.

“El acto temerario de Corea del Norte, que amenaza la seguridad regional y mundial, no puede justificarse bajo ninguna circunstancia”, dijo el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak, en su habitual intervención radiofónica.

Por su lado, el portavoz del Gobierno japonés, Takeo Kawamura, anunció el lunes que Japón decidirá el viernes imponer nuevas sanciones a Pyongyang.

Corea del Norte anunció el domingo que puso en órbita un satélite de telecomunicaciones que difundiría cantos patrióticos, pero según los países occidentales se trató en realidad de la prueba de un misil estratégico.

El líder norcoreano Kim Jong-Il estuvo presente en el lanzamiento y “alentó encarecidamente” a los científicos y los técnicos, explicó la prensa oficial.

Satélite no entró
en órbita
Corea del Sur, Estados Unidos y Rusia aseguran que el satélite no entró en órbita. El lanzamiento “fue un fracaso”, afirmó Joseph Bermúdez, de Jane’s, el grupo británico experto en defensa.

“Esto indicaría que Corea del Norte no pudo demostrar la fiabilidad de su sistema de lanzamiento, utilizado como un misil balístico de largo alcance o para lanzar un satélite”, agregó.

Seúl, Washington y Tokio insisten en que el lanzamiento enmascaró la prueba de un aparato propulsor de tipo Taepodong-2, que puede recorrer 6.700 km. De ser verdad, constituiría una violación de las resoluciones de la ONU.

“Usar tecnología de misiles balísticos es una clara violación de la resolución que prohibe actividades relacionadas con misiles”, dijo la embajadora Susan Rice en referencia a la resolución 1718 del Consejo, adoptada tras las pruebas de misiles y nucleares de Corea del Norte en 2006.

Un diplomático occidental avanzó que el Consejo podría contentarse con elaborar una declaración no vinculante recordando la existencia de sanciones contra Pyongyang.

Irán fue de los pocos países que justificó el lanzamiento, y negó que existan vínculos entre los programas de misiles de ambos países, como han afirmado los analistas.

“Siempre hemos asegurado que el espacio puede ser usado para fines pacíficos, respetando las leyes internacionales”, afirmó un portavoz del ministerio iraní de Relaciones Exteriores.

“Como también es nuestro derecho hacerlo, sostenemos que los otros también tienen ese derecho”, agregó.