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  • AFP

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, llamó este viernes a la comunidad internacional a apoyar a Líbano y advirtió contra cualquier "injerencia" en el país, sometido a presiones de Irán y Arabia Saudita.

Macron hizo estas declaraciones al inicio de un encuentro internacional en París sobre Líbano en presencia del secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, y el primer ministro libanés, Saad Hariri, cuya renuncia sorpresa el mes pasado - que retiró esta semana - desató temores de una nueva crisis en Medio Oriente.

"Amenazas importantes siguen pesando sobre la estabilidad de Líbano, lo que hace indispensable el apoyo fuerte y decidido de la comunidad internacional", declaró el presidente francés.

"Es esencial que todos los partidos libaneses y los actores regionales respeten el principio fundamental de la no injerencia", en los asuntos de otros, agregó Macron.

Los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con Alemania, Italia y Egipto, enviaron representantes a este encuentro, en el que se debía discutir el apoyo económico y humanitario a este territorio antiguamente administrado por Francia.

La cita internacional tuvo lugar en un contexto de crecientes tensiones en Medio Oriente vinculadas a la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de trasladar la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, un anuncio que fue condenado nuevamente por Macron y Hariri.

Esta decisión "complicará aún más el proceso de paz (entre Israel y los palestinos) y planteará un desafío adicional para la estabilidad en toda la región", dijo Hariri al inicio de la reunión.

Macron agregó: "Ninguno de los problemas de la región será resuelto por decisiones unilaterales o con el más fuerte imponiendo su voluntad".

- 'Salvar nuestra democracia' -

Se sospecha que Arabia Saudita presionó a Hariri, un viejo aliado, a dimitir a su cargo, en un intento por contener la influencia de Irán en Líbano.

El 4 de noviembre, Hariri sorprendió con el anuncio de su renuncia desde Riad, alegando que temía por su vida y denunciando el control de Irán y su aliado, el movimiento chiita libanés Hezbolá, sobre su país, así como la injerencia en otros Estados de la región, donde Riad y Teherán se enfrentan a través de terceros.

Una fuente libanesa cercana a Hariri dijo a la AFP que el primer ministro viajó a Riad creyendo que iba a discutir proyectos económicos, pero en cambio "se encontró ante una lista de sanciones económicas blandidas por los sauditas contra Líbano".

Arabia Saudita y otros Estados árabes acusan a Irán de utilizar a grupos armados como el Hezbolá para expandir su influencia en la región, desde Líbano hasta Yemen, pasando por Siria e Irak.

La dimisión de Hariri y su prolongada estancia en Arabia Saudita dio lugar a todo tipo de especulaciones sobre su libertad de movimiento y el presidente libanés, Michel Aoun, acusó incluso a Riad de retener al primer ministro como "rehén".

Tres semanas después de renunciar a su cargo, Hariri regresó a Líbano, después de viajar a Francia desde Arabia Saudita, y retiró su dimisión.

"La estabilidad de Líbano no solo es crucial para sus habitantes, sino para toda la región", dijo Macron el viernes, exigiendo que se respete la soberanía del pequeño país multiconfesional, que durante mucho tiempo fue un campo de batalla por el poder entre sus vecinos más grandes.

Hariri dijo que la frágil estabilidad de su país, que es vecino de Siria, es "un pequeño milagro" en una región plagada de conflictos.

"El deseo de todos en el Líbano es salvar nuestra democracia", dijo.