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  • EFE

El Ejército de la República Democrática del Congo (RDC) aseguró hoy haber matado a 72 rebeldes ugandeses del Frente Democrático Aliado (ADF, siglas en inglés), tras el ataque perpetrado ayer contra una base de las fuerzas de paz de las Naciones Unidas, informaron a Efe fuentes de las Fuerzas Armadas.

Tanto esta operación como el golpe contra la misión de la ONU en ese país (Monusco) -que se saldó con la muerte de 15 cascos azules y medio centenar de heridos- ocurrieron en la región de Kivu, en la zona oriental de la RDC.

El ataque del viernes, el más grave contra una misión de paz de la ONU de la historia reciente, también causó bajas en las filas de las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC), que acudieron a ayudar.

No obstante, aunque la ONU confirmó cinco soldados congoleses muertos, las FARDC solamente han señalado una víctima mortal.

"Nuestras tropas han matado a 72 integrantes de las ADF después de que perdiésemos a un comandante", indicó hoy a Efe el general Jean Richard Kassonga, portavoz de las FARDC.

El noreste de la RDC lleva años sumido en un largo conflicto alimentado por decenas de grupos rebeldes, con matanzas a pesar de la presencia del Ejército congoleño y de las fuerzas de la Misión de Naciones Unidas.

Este reciente ataque contra la Monusco tuvo lugar en la noche entre el jueves y el viernes, en la provincia de Kivu Norte, y se atribuye a los rebeldes ugandeses pese a que no ha sido reivindicado todavía.

Otro ataque en septiembre, también presuntamente cometido por el ADF, se había cobrado ya la vida de otros tres cascos azules.

Se calcula que unas 5.500 personas abandonan sus hogares cada día en la RDC debido a los enfrentamientos que sacuden especialmente la región de Kivu, pero también otras como Kasai y Tanganyika.

Más de medio millar de civiles fueron asesinados solo en Kivu entre junio y noviembre de este año, más otro millar de personas secuestradas, según datos de Human Rights Watch (HRW).

En total en el país, en lo que va de 2017, huyeron de sus casas más de 1,7 millones de habitantes (cifras peores que en Siria, Yemen e Irak), de acuerdo al Consejo Noruego para los Refugiados (NRC).