•   Ciudad del Vaticano, Roma  |
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  • EFE

El papa Francisco afirmó hoy que la fecundidad de América Latina y el Caribe exige defender a los pueblos "de una colonización ideológica que cancela lo más rico de ellos, sean indígenas, afroamericanos, mestizos, campesinos, o suburbanos".

Jorge Bergoglio se expresó en estos términos durante la misa que ofició en la basílica de San Pedro del Vaticano en honor a Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México.

El papa aprovechó la ocasión para destacar la "riqueza y la diversidad cultural de nuestros pueblos de América Latina y el Caribe" y aseguró que esta riqueza hay que cultivarla y defenderla "valientemente de todo intento homogeneizador que termina imponiendo -bajo eslóganes atrayentes- una única manera de pensar, de ser, de sentir, de vivir".

En su homilía, también defendió una "Iglesia con rostro mestizo, con rostro indígena, afroamericano, rostro campesino" y que tenga "rostro pobre, de desempleado, de niño y niña, anciano y joven para que nadie se sienta estéril ni infecundo, para que nadie se sienta avergonzado o poca cosa".

La intención, prosiguió, es que todos puedan sentirse portadores de promesas y esperanzas.

El pontífice criticó asimismo el sentimiento de vergüenza o de menosprecio que puede estar presente en algunas comunidades "indígenas y afroamericanas, que, en muchas ocasiones, no son tratadas con dignidad e igualdad de condiciones".

Pero también en las mujeres "que son excluidas en razón de su sexo, raza o situación socioeconómica; jóvenes, que reciben una educación de baja calidad y no tienen oportunidades de progresar en sus estudios ni de entrar en el mercado del trabajo para desarrollarse y constituir una familia".

Y a veces en los "pobres, desempleados, migrantes, desplazados, campesinos sin tierra, quienes buscan sobrevivir en la economía informal; niños y niñas sometidos a la prostitución infantil, ligada muchas veces al turismo sexual".

La celebración en honor a Nuestra Señora de Guadalupe comenzó en la basílica vaticana en torno a las 18.00, hora local (17.00 GMT), duró una hora y reunió a miles de fieles de diversos países de Latinoamérica que ofrecieron cánticos en español a la Virgen.

El 12 de diciembre del 2011, en el contexto del bicentenario de la independencia de los países de América Latina y del Caribe, el papa Benedicto XVI aceptó celebrar por primera vez esta fiesta en la Basílica de San Pedro.