•   La Paz, Bolivia  |
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  • EFE

La policía boliviana antidrogas decomisó este año más de 17 toneladas de cocaína y 215 toneladas de marihuana en 10.000 operativos, con un impacto estimado de 189 millones de dólares sobre el narcotráfico, se informó oficialmente este domingo.

Las cifras "muestran nuestra eficiencia y eficacia operativa sin injerencia y con soberanía, respetando los derechos humanos y las garantías constitucionales", remarcó el jefe policial antidrogas, Santiago Delgadillo.

El informe sobre las operaciones antidrogas fue entregado en un acto oficial cumplido en la localidad de Chimoré, en el centro de Bolivia y punto álgido del cultivo de coca, en el que también participó el presidente Evo Morales, líder de los productores del arbusto.

Este año fueron erradicadas 7.236 hectáreas de arbustos de coca, frente a 6.575 en 2016. Todos los datos superan los valores registrados en el ejercicio 2016 y se remarcó también el control ejercido sobre las plantaciones ilegales en los Parques Nacionales.

"Estamos demostrando que sin Estados Unidos estamos mejor en la lucha contra el narcotráfico", remarcó Morales, tras comparar los resultados bolivianos con los de Colombia y aseguró que, pese a la presencia estadounidense, el narcotráfico crecía, aunque eximió de responsabilidades al gobierno de ese país.

Según datos certificados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), en Bolivia hay 23.100 hectáreas de coca, y es el tercer mayor productor mundial de la planta por detrás de Colombia y Perú.

El gobierno del presidente Morales aprobó este año una ley que elevó de 12.000 a 22.000 hectáreas el techo máximo de cultivos de coca para fines legales, como mascado, infusión y rituales religiosos andinos, aunque la oposición advirtió sobre el riesgo del desvío de la producción para la fabricación de cocaína.