•   París, Francia  |
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  • EFE

El Gobierno de Francia ha dejado caer el polémico punto en su reforma de la inmigración por el que quería devolver a los demandantes de asilo a países terceros que considerase "seguros".

Sacha Houlié, diputado de la fuerza política del presidente Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM), aseguró hoy que la propuesta de enviar a inmigrantes a países por los que han transitado está descartada.

Según declaró en la emisora "Europe 1", el ministro del Interior, Gérard Collomb, le aseguró este martes en una reunión que ese punto "no se incluirá en el texto de 2018".

La futura ley de inmigración que prepara Collomb no ha sido presentada aún en Consejo de Ministros ni ante el Parlamento, pero la prensa ya había filtrado algunas de sus medidas por las que pretende reducir el volumen de inmigrantes y acelerar las expulsiones.

Dentro de este último capítulo, el ministro pretendía incluir la noción de país "tercero seguro".

Ese concepto planteaba devolver a demandantes de asilo a un país de tránsito considerado por Francia como "seguro", siempre y cuando el demandante guardase una fuerte relación con ese país tercero y tuviese garantizado un nivel de protección suficiente.

La medida permitiría, por ejemplo, devolver a Brasil a los miles haitianos que piden asilo en la Guayana francesa, pero también reconducir a Turquía a refugiados sirios.

Entre las críticas al proyecto, resaltó la de la Comisión Nacional Consultiva de los Derechos del Hombre (CNCDH) de Francia, que alertó que su activación no servirá para "proteger" al demandante de asilo, porque excluye un estudio en profundidad de la petición.

Por ese motivo, la CNCDH aseveró que esa medida es contraria a la Carta Magna francesa y a la Convención de Ginebra de 1951.