•   Buenos Aires, Argentina  |
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  • EFE

Organizaciones de jubilados realizaron hoy un brindis con pan y agua frente al Congreso argentino para protestar por la reforma de las pensiones llevada a cabo por el Gobierno que preside Mauricio Macri.

Los jubilados se manifestaron con el modesto brindis porque, "lamentablemente, es la forma en que despiden el año", según contó a Efe la presidenta de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones de Jubilados y Pensionados de Argentina, Elsa Celestino.

La activista, a punto de cumplir 77 años, contó que esta protesta, que protagonizan desde hace varios años, cobra actualmente un significado especial tras la modificación del sistema de pensiones, que cree que hará que la situación de los jubilados, que "no era buena, va a empeorar".

Con la reforma, aprobada en la madrugada del martes tras una jornada de graves disturbios en las calles, y en cuya discusión "los jubilados no estuvieron presentes", dijo Celestino, el Gobierno argentino pretende ahorrar en el gasto destinado a estos subsidios.

Pero la jubilación mínima en el país se sitúa actualmente en 7.200 pesos (400 pesos), recordó Celestino, una cantidad que según defendió que no cubre la canasta básica de un adulto.

También se quejó de que, tanto con la anterior ley como con la recién aprobada, "el que está en pobreza va a seguir en pobreza y el que es indigente va a seguir indigente". "La situación social es muy grave, pero no irreversible. Si no, no seguiríamos peleando", sostuvo la presidenta de la organización en defensa de los jubilados.

En la protesta también estuvo presente Marta Rosendo, una trabajadora retirada de 69 años, que leyó una lista de diputados que votaron a favor de la "terrible" reforma de las pensiones, "para que cuando pasen por acá o si uno los ven en un bar les pueda decir qué es lo que hicieron, porque hay gente que cobra 7.200 pesos. ¿Con qué se come?", argumentó.

La jubilada se mostró muy crítica con la reforma de Macri, que elimina la evolución de la recaudación estatal como variable para calcular las pensiones, e introduce la inflación, un índice "que siempre está mal medido, porque por ejemplo entran los coches lujosos.

A quien está a nivel de subsistencia, ¿eso qué le importa?", se preguntó. Aunque el Gobierno, al que definió como "neoliberal y de empresarios", mantiene que la modificación no va a afectar a los jubilados, Rosendo se mostró convencida de que esta "va a rebajar" las jubilaciones, y no ahorró en ejemplos para explicar las condiciones en las que viven algunos jubilados. "Un jubilado no puede comer queso en Argentina, ¡el país de las vacas!", zanjó.