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La Cámara Baja aprobó la ley por 224 votos contra 201, tras realizar una nueva votación por motivos de procedimiento horas después de que la reforma fuera aprobada por el Senado. Ahora solo resta que Trump promulgue la nueva ley en los próximos días, a tiempo para entregar lo que calificó de “hermoso gran regalo de Navidad” para los estadounidenses.

Esta reforma que se aplicará a partir de 2018, representa una contundente victoria política para el presidente, que espera convertirlo en un argumento electoral decisivo en los comicios legislativos de noviembre de 2018.

El mandatario celebrará la aprobación de la reforma en la Casa Blanca a las 20H00 GMT, junto con legisladores de la mayoría republicana. 

Sin embargo, los estadounidenses se muestran por el momento escépticos: dos tercios creen que los recortes de impuestos beneficiarán a los ricos más que a la clase media, según una encuesta de CNN.

Pero “la gente cambiará de opinión”, dijo Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes. A partir de febrero las deducciones se notarán en los recibos de sueldo. 

“Estamos convencidos de que esto promoverá el crecimiento”, dijo el miércoles en la cadena de televisión ABC.

La reforma impositiva fue aprobada en la tarde del martes por la Cámara de Representantes y luego en la noche por el Senado. Pero tres artículos que no cumplían estándares legales tuvieron que ser enmendados a último momento por el Senado, forzando a la Cámara a volver a votar el texto este miércoles.

“Los recortes de impuestos son tan grandes y significativos, y sin embargo, las noticias falsas se esfuerzan por emular a sus amigos, los demócratas derrotados, y solo denigran. Este es realmente un caso donde los resultados hablarán por sí mismos, comenzando muy pronto. ¡Empleos, Empleos, Empleos!”, tuiteó Trump.

“Regalo de navidad” 

Esta es la primera gran reforma del 45º presidente de Estados Unidos, un “regalo de Navidad” para los estadounidenses y la primera revisión de impuestos en el país en tres décadas. 

A diferencia de la reforma de 1986, ningún demócrata votó que sí. La mayoría republicana llevó adelante sola este compromiso de la campaña, permaneciendo casi unida a pesar de algunos roces e intensas negociaciones. Solo 12 de los 239 republicanos en la Cámara de Representantes se abstuvieron, y ningún senador republicano votó que no. 

“Es el ejemplo perfecto de una promesa hecha y una promesa cumplida”, dijo Paul Ryan. “¡Le estamos devolviendo el dinero a la gente de este país, este es su dinero después de todo!”

Con este logro, Trump se toma venganza de su fracaso en derogar la reforma de la atención de salud de su antecesor Barack Obama, conocida como Obamacare, ante la defección de senadores de su propio partido en septiembre. 

La reforma tributaria reducirá a partir de 2018 los impuestos federales sobre las empresas y sobre los ingresos, a un costo de 1.5 billones de dólares para las finanzas públicas en la próxima década. 

Los republicanos argumentan que mantendrá el crecimiento por encima del 3%, lo que generaría nuevos ingresos fiscales. Pero análisis independientes estiman que estos nuevos ingresos solo compensarán parcialmente los 1.5 billones de déficits adicionales.

“Un robo” 

La reforma pretendía simplificar el código tributario para facilitar las declaraciones de impuestos, pero finalmente no se cumplió por cabildeos que lograron mantener desgravaciones fiscales como, por ejemplo, la deducción de intereses de los préstamos inmobiliarios.

Y aunque la reducción de impuestos es permanente para las empresas, solo durará hasta 2025 para los hogares, a falta de un acuerdo a más largo plazo. Así, el aumento del poder de compra de las familias se erosionará progresivamente en la próxima década, hasta desaparecer para la mitad de ellas en 2027, según el Tax Policy Center.

El texto incluye además dos grandes reivindicaciones de los republicanos: la anulación de la multa impuesta por el Obamacare a quienes no cuenten con seguro de salud, y la apertura de tierras protegidas de Alaska a la extracción de petróleo. 

Para los demócratas, la ley solo beneficia a los más ricos y a las empresas. “Es un robo... un robo que se llevará millones de la clase media y se los dará a los ricos”, dijo la senadora Elizabeth Warren. 

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