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  • EFE

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó hoy a Palm Beach (sur de Florida), donde pasará en su club Mar-a-Lago sus primeras Navidades desde que juró el cargo en compañía de su esposa Melania y su hijo Barron.

El mandatario aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Palm Beach a la 1.34 a bordo de un avión Air Force One, procedente de la Base Aérea de Andrews, a las afueras de Washington, y unos diez minutos después desembarcó en la pista de aterrizaje, donde lo esperaba un centenar de simpatizantes.

Entre medias, Trump utilizó su cuenta de Twitter para respaldar al congresista Ron DeSantis, quien aunque no se ha pronunciado de manera formal se espera anuncie su candidatura como gobernador de Florida.

"El congresista Ron DeSantis es un joven brillante líder, Yale y luego Harvard Law (School), quien sería un GRAN gobernador de Florida. ¡Ama nuestro país y es un verdadero luchador!", escribió el presidente en Twitter.

A partir de las 11.00 hora local (16.00 GMT) comenzaron a regir las restricciones aéreas que se establecen cuando Trump está en Mar-a-Lago y unas horas después entraron en funcionamiento las restricciones de acceso y los controles de seguridad alrededor de esa lujosa propiedad con vistas al océano Atlántico, según han informado las autoridades aeronáuticas y municipales.

Trump pasó las Navidades de 2016 también en este selecto lugar del sur de Florida, a unos 100 kilómetros al norte de Miami, pero entonces era solo presidente electo (asumió el 20 de enero).

Poco después de ser elegido presidente en noviembre de 2016, Trump y su entorno empezaron a llamar a Mar-a-Lago la "Casa Blanca de invierno". Según un informe del canal televisivo CNN publicado hoy, desde que es presidente Trump, un empresario inmobiliario, ha pasado 106 días de visita en alguna de las numerosas propiedades que tiene.

Treinta y cuatro de esos días estuvo en Mar-a-Lago, su sitio favorito para los meses de enero, febrero y marzo, según la cuenta de CNN, actualizada al día de hoy. El informe deja claro cuál es el deporte favorito del presidente: más de 80 días de los que lleva de mandato estuvo en alguno de sus campos de golf.

Las frecuentes visitas de Trump a Mar-a-Lago desde su elección y durante el primer trimestre de este año estuvieron rodeadas de polémica por el alto coste que implica su seguridad para Palm Beach y las molestias que ocasionan los controles y las restricciones de tráfico a sus acaudalados vecinos y a un pequeño aeropuerto que prácticamente debe cerrar cuando él está allí.

También dieron lugar a críticas por razones éticas, pues Mar-a-Lago no solo alberga la residencia de Trump sino un club para socios cuyas cuotas han aumentado desde que su dueño es presidente y existe la posibilidad de coincidir con él en sus instalaciones.

El medio digital Politico publicó esta semana una información acerca de la acusada subida de los precios de la gala para recibir el año nuevo que tendrá lugar en Mar-a-Lago el 31 de diciembre. El año pasado los socios pagaron 525 dólares y sus invitados 575 dólares por asistir a la gala, en la que Trump y su esposa estuvieron, pero este año deberán desembolsar 600 dólares los socios y 750 los invitados, de acuerdo con Politico.

Según informaciones de los medios de Palm Beach, que publican una foto de hoy en la que se ve un helicóptero de la organización Trump posado sobre el helipuerto que este año se construyó en Mar-a-Lago, el presidente regresará a Washington el 1 de enero.

El magnate adquirió la mansión de estilo hispano-morisco por 10 millones de dólares en 1985 y diez años después la convirtió en un negocio hotelero para socios con 114 habitaciones con vista al mar o a la laguna Worth, club de playa, spa y campos de golf, croquet, baloncesto y tenis.