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  • EFE

El comando de la Policía Militar de Río de Janeiro, ciudad que enfrenta una grave ola de violencia, suspendió las vacaciones de unos 2.000 agentes para reforzar el operativo especial que se llevará a cabo durante la fiesta de fin de año, informaron hoy medios locales.

Solo en la playa de Copacabana, situada en la zona sur de la que es la ciudad más emblemática de Brasil, está prevista esa noche la llegada de alrededor de dos millones de personas, entre turistas y cariocas.

Caracterizada por la música, los fuegos artificiales y la ropa blanca, la fiesta de "Réveillon", como se conoce en Río la Nochevieja, es uno de los eventos más conocidos a nivel internacional de la ciudad, junto con el Carnaval.

La Policía Militar no descarta incluso que agentes del área administrativa salgan de los despachos y se unan también a las labores de patrullaje.

En total, cerca de 45.000 miembros de la Policía Militar trabajarán en todo el estado de Río de Janeiro, cuya mayor parte de la población vive en la capital homónima y su zona metropolitana, entre la mañana del 31 de diciembre y la noche del 1 de enero de 2018, según confirmó el grupo Globo.

Esta no es la primera vez que el cuerpo cancela las vacaciones de algunos de sus agentes, una medida ya repetida en otras ocasiones con motivo de la celebración de eventos de gran envergadura en la región. Igualmente, el organismo planea reforzar la seguridad en la Rocinha, la mayor favela de la ciudad y escenario desde hace algunos meses de una "guerra" entre bandas rivales de narcotraficantes.

En esa zona también se estudia la participación del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE) y hasta el posible refuerzo de militares de las Fuerzas Armadas, que llegaron a mediados de este año para ayudar a contener la ola de violencia desatada desde la celebración de los Juegos Olímpicos de 2016.

Según asociaciones de la sociedad civil, en este 2017, en todo el estado de Río de Janeiro se han registrado unas 4.000 muertes violentas, entre ellas las de más de 130 policías asesinados.

Esa crisis de seguridad obligó al Gobierno del presidente Michel Temer a enviar 10.000 miembros de las Fuerzas Armadas para reforzar la seguridad en la región, con la perspectiva de que permanezcan allí hasta finales de 2018.

Además, el estado de Río afronta una de las mayores crisis económicas de su historia, después de que en junio del año pasado, poco antes de organizar los Olímpicos, se declarara en estado de "calamidad financiera" (quiebra), lo que provocó una menor presencia policial en las calles, entre otras consecuencias de índole social.