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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió ayer al trabajo con una agenda cargada para 2018, incluida una urgente negociación presupuestaria y una decisión sobre el futuro de miles de jóvenes indocumentados, y sin despejarse la sombra de la investigación sobre Rusia.

Trump, que regresó tras diez días de vacaciones en su mansión de Mar-a-Lago (Florida), se despertó con ganas de tuitear y ofreció en la red social una lluvia de opiniones sobre Irán, Corea del Norte, los demócratas y los inmigrantes indocumentados.

El presidente entró así en un año que será decisivo para su presidencia, dado que el próximo noviembre se celebran elecciones legislativas, en las que los republicanos podrían perder la mayoría que ahora ostentan en ambas Cámaras del Congreso.        

Tras anotarse su primera victoria legislativa con la recién aprobada reforma fiscal, que incluye notables recortes de impuestos para las empresas y enfrentó una fuerte oposición demócrata, Trump persigue ahora un paquete de inversión en infraestructuras y un posible reemplazo a la reforma sanitaria de 2010. 

Pero antes tendrá que superar retos más acuciantes, como la necesidad de aprobar un presupuesto para mantener activo el Gobierno federal antes del 19 de enero, cuando caduca una medida de gasto temporal que el Congreso aprobó en diciembre.

Por eso, altos funcionarios de la Casa Blanca acudirán este miércoles al Congreso para reunirse con los líderes de ambas cámaras y hablar sobre “los límites presupuestarios”, según informó ayer una portavoz de la Casa Blanca, Lindsay Walters.

A la cita acudirán el director de la oficina de presupuesto de la Casa Blanca, Mick Mulvaney, y el jefe de asuntos legislativos, Marc Short, y se espera que también asista el jefe de gabinete de Trump, John Kelly, según confirmó a Efe una fuente de la Casa Blanca.

Con ellos se reunirán los líderes republicanos en el Senado, Mitch McConnell, y en la Cámara de Representantes, Paul Ryan; además de sus homólogos demócratas, el senador Chuck Schumer y la congresista Nancy Pelosi.

Los “dreamers”

Aunque la reunión estará centrada en el presupuesto, se espera que en ella también se retomen las conversaciones sobre el futuro de los 690,000 jóvenes indocumentados conocidos como “dreamers” o “soñadores” que estaban protegidos por el programa DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia).

Trump anunció en septiembre pasado el fin de ese programa, impulsado por el expresidente Barack Obama en 2012 y que protegía de la deportación a esos jóvenes, pero dio al Congreso hasta el próximo 5 de marzo para que solucionara la situación de los “soñadores”.