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  • AFP

Los constructores de autos en Estados Unidos anunciaron el miércoles una baja de ventas en 2017 que sería la primera caída de la demanda desde las quiebras de GM y Chrysler en 2009.

Primer fabricante estadounidense, General Motors (GM) vendió algo más de 3 millones de vehículos nuevos en 2017, lo que significa una baja de 1,3%. Ford bajó 1,1% a 2,57 millones de autos.

Fiat Chrysler no divulgó sus datos anuales.

Toyota segundo fabricante mundial y tercero en el mercado estadounidense, vendió 2,43 millones de vehículos nuevos (-0,6%).

Diciembre confirmó una tendencia observada en todo 2017: elevada demanda de coches grandes (pick-up, SUV y crossovers) y debilitamiento de la de autos urbanos y berlinas.

Ford ilustra esa tendencia. Las ventas de su Ford Fusion cayeron 21,2% mientras que las de modelos de la familia F-Series, que incluye a la popular pick-up F-150, tuvo su mejor año desde 2005. Sus ventas subieron 9,3%.

Sumadas todas las fábricas, las ventas fueron de entre 17,1 y 17,2 millones de autos, lo que implica una caída de 2% respecto a 2016.

Esta sería la primera caída anual de ventas desde la crisis financiera que llevó a la quiebra a GM y Chrysler hace 8 años.

El gigante alemán Volskwagen (VW) pareció recuperarse de los escándalos y sus ventas subieron 5,2% en el año a 339.676 unidades.

Las ventas no parecen haber sufrido mucho por la determinación del presidente Donald Trump de renegociar el Tratado de Libre Comercio norteamericano (TLCAN) con Canadá y México. Ese tratado facilita a los fabricantes instalarse en México, donde la mano de obra es más barata.

- Optimismo prudente para 2018 -

Para 2018, el panorama parece contrastado.

Las ventas deberían ser afectadas por el aumento de las tasas estadounidenses de interés, según expertos.

Un aumento de 0,25% en las tasas se traduce tradicionalmente en un incremento de entre 8 y 20 dólares en las cuotas de quienes comprar el auto a crédito, estimó Ivan Drury de la firma de análisis Edmunds.com.

Ese aumento de las tasas trasladado a las mensualidades puede hacer pensar dos veces a un consumidor antes de comprar un nuevo coche. En el mejor de los casos, los consumidores renunciarán a accesorios que son lucrativos para los fabricantes, como por ejemplo una radio satelital o juegos.

Jonathan Smole, de la firma Cox Automotive, estimó que la rentabilidad de los fabricantes sufrirá por cuán a menudo proponen ofertas y facilidades de pago que deberán aumentar al subir los tipos de interés.

Para otros dos expertos, el horizonte es auspicioso.

El crecimiento del PIB en 2017 y el buen panorama del mercado laboral, salarial y de confianza de los consumidores permitió a la industria del automóvil registrar un año muy sólido de ventas de autos particulares, dijo Mustafa Mohatarem, economista jefe de GM.

Optimista, espera que 2018 genere buenas ventas debido a la buena salud económica y la prevista rebaja de impuestos.

"Este año muchos consumidores verán aumentar sus salarios debido a la reforma fiscal. Eso permitirá a la economía seguir creciendo y mantener a las ventas en niveles elevados aún cuando la Reserva Federal espera aumentar sus tasas" de interés, dijo Mohatarem.

La prometida atenuación de reglamentaciones ambientales propuesta por el gobierno estadounidense también debería ayudar a aumentar la demanda de autos grandes.

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