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  • AFP

Los negocios norcoreanos en China empezaron este martes a cerrar sus puertas, consecuencia de las sanciones de la ONU contra el régimen, que intentan cortar de raíz sus fuentes de ingresos.

Harto de las provocaciones de Corea del Norte con sus lanzamientos de misiles y sus pruebas nucleares, las autoridades de Pekín decidieron apoyar las sanciones de la ONU contra el que fuera su aliado durante la Guerra Fría, y cuyo comercio exterior depende todavía en un 90% de China.

Aunque oficialmente la fecha de cierre estaba fijada para este martes, muchos anunciaron su intención de permanecer abiertos.

La mayoría de negocios norcoreanos en China se concentran en el noreste, cerca de la frontera entre ambos países, e incluyen desde restaurantes hasta agencias de viajes, pasando por tiendas de comida.

"El turismo conecta a la gente, es un derecho humano", asegura Kim Yongi, de la Agencia Internacional de Viajes Norcoreana, que tiene una oficina en Dandong, una ciudad fronteriza entre ambos países y que ha recibido una notificación para cerrar.

"Impedir que la gente visite libremente Corea del Norte es una cuestión de derechos humanos, son malvados", afirma Kim, en una posible referencia a los países occidentales.

Un poco más lejos, en una tienda de comida situada en un sótano, Meng Qingshu asegura que no dejará de vender pescado seco (10 dólares la bolsa) o pepinos de mar (100 dólares)

"Vendemos marisco salado de Corea del Norte, es salvaje", explica la vendedora, que no quiso explicar cómo llega hasta China. Las exportaciones de marisco norcoreano son objeto de sanciones desde agosto.

Las resolución de la ONU que obliga a cerrar las coempresas sino-norcoreanas, así como las entidades cooperativas no tenía fecha pero daba 120 días a partir de su aprobación, el pasado mes de septiembre.

"El nueve es un día clave, el último días para los comercios para separarse y entonces deberían cerrar", dijo Lu Chao, director del Instituto de estudios fronterizos de la Academia Liaoning de Ciencias Sociales, un centro estatal.

Por su parte el portavoz del ministerio de Exteriores chino, Lu Kang, dijo que China mantendrá sus obligaciones y "castigará severamente" a los que violen las sanciones.

Hotel de 14 plantas

En el centro de la ciudad de Shenyang, la capital de la provincia de Liaoning, en el noreste de China, el hotel Chilbosan ha sido une fuente de ingresos constante para Corea del Norte.

Pero este martes una mujer explicó por teléfono a la AFP que ya no aceptan reservas para ninguna de sus 154 habitaciones distribuidas en 14 plantas.

"Desde hoy estamos cerrados", dijo la recepcionista, que confesó que no sabía porqué.

Según Lu Chao, el experto en negocios fronterizos, el hotel es la mayor inversión norcoreana en China, por un valor de entre 25 y 30 millones de dólares.

El régimen norcoreano también opera otro hotel conjuntamente con Dandong Hongxiang Industrial Machinery, una compañía que según Estados Unidos representa el 20% del comercio entre China y Corea del Norte.

Washington decidió sancionarla y en 2016 acusó a a su propietario, Ma Xiaohong, que vive en Dandong, de estar relacionado con el programa armamentístico de Pyongyang.

En Dandong, algunos restaurantes norcoreanos han cerrado, y otros, como el Koryo, transfirieron su propiedad a China.

En total los cerca de cien restaurantes norcoreanos que hay en China generan unos 10 millones de dólares de ingresos anuales, explica Chung Young-June, de la universidad Yonsei de Seúl.

"Han proporcionado [al líder norcoreano Kim Jong-un] dinero privado", según este experto, que augura que su cierre tendrá "un efecto negativo en el liderazgo norcoreano".