•   Bogotá, Colombia  |
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  • AFP

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, suspendió la reanudación de las conversaciones de paz con el ELN en Quito, prevista para este miércoles, tras atribuirle a esa guerrilla unos ataques esta madrugada.

"He conversado con el jefe de la delegación del gobierno en Quito (Gustavo Bell) para que se regrese de inmediato para evaluar el futuro del proceso", dijo el mandatario en una alocución televisada en la presidencial Casa de Nariño.

Las partes estaban listas para retomar los diálogos de paz este miércoles a las afueras de la capital ecuatoriana, buscando pactar un nuevo cese al fuego como el que estuvo vigente entre el 1 de octubre y el martes.

Santos cuestionó que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) reanudara esta madrugada "sus ataques terroristas contra la población civil, las fuerzas armadas y la infraestructura".

Aunque no ahondó en las agresiones, la petrolera estatal Ecopetrol denunció más temprano un "posible atentado" en un pozo en el departamento de Casanare (este).

Además, las autoridades denunciaron que un puesto de seguridad de la Armada fue atacado con una granada en Arauca, zona fronteriza con Venezuela y de presencia histórica del ELN. En el hecho resultaron heridos dos uniformados, según medios locales.

"Mi compromiso con la paz ha sido y será indeclinable. Pero a la paz se llega con voluntad y hechos concretos de paz. No solo con palabras", afirmó Santos.

El guevarista ELN, que cuenta con menos de 2.000 combatientes, y el gobierno de Santos buscan firmar un pacto de paz similar al que desarmó y transformó en partido a las poderosas FARC el año pasado.

En el marco de las pláticas, iniciadas en febrero de 2017, acordaron un histórico cese al fuego de tres meses en el que no se presentaron enfrentamientos entre las partes.

Aunque gobierno y guerrilla se acusaron mutuamente de incumplimientos durante los más de cien días de tregua. El ELN reconoció el asesinato de un gobernador indígena, por lo que pidió perdón.

A su vez, los rebeldes acusaron al gobierno de la muerte de siete campesinos cocaleros en un ataque que involucró a la fuerza pública, y de operaciones militares en zonas de su influencia.

Santos espera sacar adelante las negociaciones con miras a extinguir el último conflicto armado del continente que, en más de medio siglo, ha dejado unos ocho millones de víctimas entre muertos, heridos y desplazados.