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Entre 150 y 175 insurgentes kurdos murieron en un ataque aéreo turco en el norte de Irak el 16 de diciembre, anunciaron el martes los militares turcos.

“Entre 150 y 175 terroristas fueron neutralizados” en ese ataque, afirmó el Estado Mayor del Ejército turco en un comunicado publicado en su sitio web. “Esta cifra no tiene en cuenta a los terroristas que fueron eliminados cuando sus refugios se derrumbaron a causa de los bombardeos”, agregó el Estado Mayor.

Por otro lado, la aviación turca lanzó otro ataque en el norte de Irak, el martes, de acuerdo con una fuente oficial de la fuerza kurdo-iraquí de seguridad Peshmerga. La fuente indicó que los aviones bombardearon tres pueblos, considerados como bases rebeldes, en la provincia de Dohuk del Kurdistán iraquí.

El ataque comenzó unos diez minutos después del mediodía, y golpeó las localidades de Rikan, Shezee y Samjuhum en la frontera con la región de Al-Amadiyah. “Los pueblos estaban desiertos”, dijo el oficial bajo el anonimato.

El Ejército dijo en un segundo comunicado que cinco rebeldes del PKK murieron el martes temprano en una operación apoyada por helicópteros en una región montañosa en la provincia turca de Sirnak, cercana a la frontera iraquí. El Ejército no confirmó ninguna operación en suelo iraquí.

Si se confirma, el bombardeo del martes sería el cuarto ataque aéreo turco en el norte de Irak desde octubre, cuando el Parlamento autorizó la acción transfronteriza contra el PKK.

El PKK, considerado como grupo terrorista por Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), lleva a cabo desde 1984 una lucha armada contra el poder central de Ankara para obtener la autonomía del este y del sureste de Turquía, regiones pobladas mayoritariamente por kurdos. Estos actos violentos provocaron unos 37,000 muertos.

Responsable kurdo desmiente
Por su parte, un responsable kurdo “próximo al PKK”, que rechazó dar su identidad, desmintió el balance dado por el Ejército turco, afirmando que “cinco combatientes perdieron la vida en los ataques del 16 de diciembre, tal como había anunciado el PKK tras el ataque”.

Los líderes kurdos iraquíes dijeron que el ataque causó muchas víctimas civiles, lo que fue considerado como “infundado” por los militares turcos, que insisten en que sólo atacan “instalaciones utilizadas sólo por terroristas”.

Los ataques del 16 de diciembre, los más intensos de esta serie, apoyados por disparos de artillería, destruyeron todos sus blancos, que comprendían 16 bases de mando, entrenamiento y logística, 82 escondites para rebeldes, 10 baterías antiaéreas, así como 14 depósitos de municiones del PKK, según el Estado Mayor turco.