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  • EFE

El jefe de la ONU viajará a Colombia este fin de semana para apoyar los esfuerzos de paz, que vacilan tras ataques del ELN esta madrugada y atrasos en la reintegración de exguerrilleros de las FARC a la vida civil.

Antonio Guterres se reunirá con el presidente Juan Manuel Santos y con líderes de la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y representantes de la Iglesia católica en Bogotá, anunció el miércoles un portavoz de la ONU.

Viajará también al departamento de Meta, en el centro de Colombia, para visitar una zona de reintegración de excombatientes de las FARC que dejaron sus armas tras la firma del histórico acuerdo de paz en 2016.

Guterres llegará en un momento delicado, pues Santos suspendió la reanudación del diálogo de paz con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa de Latinoamérica, que estaba prevista para este miércoles.

La decisión del mandatario se dio tras ataques contra la infraestructura petrolera -la estatal Ecopetrol señaló cuatro en los departamentos de Boyacá, Casanare y Arauca- y contra una base naval que dejó al parecer dos militares heridos en el noreste del país, donde opera el ELN.

Los hechos ocurrieron al día siguiente de expirar una tregua bilateral con ese grupo rebelde que se alzó en armas en 1964.

En una reunión sobre Colombia celebrada este miércoles en el Consejo de Seguridad, los embajadores de Gran Bretaña y Suecia en la ONU expresaron su inquietud por la suspensión de las conversaciones de paz con el ELN y llamaron a ambas partes a reanudar el cese al fuego cuanto antes.

"Estoy preocupado y desilusionado de que el ELN haya quebrado el alto al fuego y haya desaprovechado esta oportunidad para apoyar la paz", dijo el embajador británico Matthew Rycroft.

Tras los ataques, el jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, manifestó su voluntad de seguir adelante con los diálogos de paz en Ecuador.

Pero es "imposible (...) escalar el conflicto y pretender que de esa manera se produzca un acuerdo", señaló de su lado a periodistas el vicepresidente colombiano, Oscar Naranjo, tras asistir a la reunión en la ONU.

Debe haber de parte del ELN "expresiones de voluntad y hechos concretos", insistió.

"Frustración acumulada"

El jefe de la misión de la ONU en Colombia, Jean Arnault, expresó al Consejo de Seguridad su inquietud por el lento ritmo de la reintegración de excombatientes de las FARC a la vida civil.

"Estamos lidiando con un gran grupo de exrebeldes cuyo nivel de frustración acumulada con el proceso de reintegración -ilustrado por la cantidad de miembros aún en prisión- no es fácil de superar", dijo Arnault.

"El próximo par de meses debe ser la oportunidad para dar la vuelta a la página y otorgar una base duradera a lo que es aún un proceso frágil", afirmó.

Unos 14.000 rebeldes de las FARC dejaron las armas y se transformaron en el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, tras el histórico acuerdo que puso fin a más de medio siglo de conflicto armado.

Pero la ONU, que considera al proceso de paz en Colombia como uno de sus mayores éxitos en los años recientes, está preocupada porque en algunos lugares muchos exmiembros de las FARC se han unido a grupos ilegales o disidentes.

Velocidad

El gobierno colombiano y la ONU "tendrán que actuar con diligencia" para avanzar en su reintegración y acelerar el desarrollo de las comunidades en las que viven, afirmó Arnault.

"El gobierno entiende que es necesario imprimirle velocidad al proceso de reincoporación en materia laboral, en materia social", aseguró Naranjo en la ONU, al recordar que más de 11.000 exrebeldes ya reciben una renta básica mensual y otros 5.000 están afiliados al sistema de salud y seguridad social.

La ONU también está inquieta por la creciente violencia contra líderes sociales, defensores de derechos humanos y exmiembros de las FARC y sus familias en algunas conflictivas.

Al menos 105 defensores de derechos humanos y líderes sociales fueron asesinados en 2017 en Colombia, tras el pacto de paz con las FARC.

Guterres aseguró en un informe enviado al Consejo en diciembre que "detener esta tendencia, y la proliferación de agentes armados ilegales asociada a ella, es una cuestión prioritaria".