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PUERTO ESPAÑA / AFP

Trinidad y Tobago se convertirá mañana viernes en el primer país del Caribe en recibir una cumbre continental, un reto que exigió enormes y costosas medidas logísticas en este pequeño país que desea reivindicar su protagonismo dentro de las organizaciones internacionales.

En total, 34 países del continente americano, todos menos Cuba, estarán representados en la V Cumbre de las Américas, que se celebrará del 17 al 19 de abril.

Para Trinidad y Tobago, un país desconocido compuesto por dos islas en las que viven un millón 300 mil habitantes, este encuentro será el momento de subrayar la importancia de las naciones del Caribe y de reforzar su influencia en los foros internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA).

A pocas horas del inicio de la cumbre, la capital del país, Puerto España, ultima los preparativos para recibir a más de 5,000 personas, entre delegaciones oficiales y periodistas.

Se embellece

Flores en las esquinas, últimos retoques del asfalto y la pintura de las fachadas, verificación de los sistemas de comunicaciones o ensayos de los recorridos por parte de la Policía son fácilmente observables en sus calles.

“Hemos tenido que demostrar que podemos organizar un evento mundial de primera clase”, aseguró recientemente el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning.

Entre las principales preocupaciones del gobierno de Trinidad se encuentra la seguridad. El país ha recibido soldados y agentes policiales de otros países del Caribe como Jamaica, Belice, Barbados o Surinam a los que se suman fuerzas de seguridad de países participantes como Estados Unidos o Brasil, que ayudan en la protección del espacio marítimo y aéreo.

El Hotel Hyatt, una inmensa torre a orillas del mar, donde se realizará el encuentro, se ha convertido en una fortaleza bien custodiada.

Hace semanas que la reducida oferta hotelera de la isla se quedó pequeña y el gobierno tuvo que recurrir a dos barcos gigantescos atracados en el puerto y bien custodiados, que servirán como hotel flotante hasta el domingo.

No se esperan manifestaciones

Desde hace días, la Policía repite una y otra vez el camino que harán las comitivas desde el aeropuerto hasta este punto del centro de la ciudad para eliminar cualquier posibilidad de incidentes.

Todo indica, por la situación de Trinidad, por los controles de su gobierno y por la gran popularidad del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que las manifestaciones contra esta cumbre de las Américas, si las hay, serán pequeñas comparadas a las registradas hace cuatro años en Mar del Plata (Argentina).

En su empeño de organizar una cumbre perfecta, Manning se ha reunido en las últimas semanas con los presidentes de varios países latinoamericanos, para intentar zanjar diferencias políticas ante del encuentro y evitar las tensiones durante su celebración.

“La meta de Trinidad y Tobago es reconectar la Cumbre con los ciudadanos. Ésta es una cumbre del pueblo porque los beneficios que traiga serán para nuestros pueblos”, declaró el lunes Manning en un acto público.

Según el primer ministro, que enfrenta fuertes críticas en su país por el costo de esta cumbre cuyo monto no se ha divulgado oficialmente, la reunión continental traerá prestigio e importantes beneficios económicos para el país, como más inversiones y un aumento del turismo.

La República de Trinidad y Tobago, independiente totalmente desde 1962 y miembro de la Commonwealth, tiene una de las más altas tasas de crecimiento de América Latina y una de las economías más prósperas del Caribe, gracias a su importante producción de petróleo y gas.

Cristóbal Colón llegó a las costas de Trinidad y Tobago en 1498. En 1797 fue conquistada por los ingleses y logró su independencia en 1962.

Sus habitantes descienden de antiguos esclavos africanos sumados a una importante inmigración india y hablan inglés inundado de palabras criollas.

El país es miembro de la Commonwealth, y organizará el próximo noviembre una cumbre de los países miembros de esta mancomunidad británica de naciones.