•   Trujillo, Perú  |
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  • EFE

El papa Francisco celebró hoy una misa multitudinaria en Trujillo, gravemente afectada por las inundaciones debidas al fenómeno de El Niño el año pasado, en la que recordó las otras "tormentas" que deben sufrir los peruanos como la violencia, la falta de empleo y de casas seguras.

En su segunda jornada de actos de su visita, el pontífice se trasladó a la playa de Huanchaco, una de las metas turísticas de Perú, para su primera misa en tierras peruanas.

Ante cientos de miles de personas recordó que los habitantes de estos lugares "conocen la bravura de la naturaleza y han experimentado sus golpes" como el del año pasado del Niño Costero, que devastó Trujillo y causó 160 muertos y más de 300,000 damnificados.

Después advirtió de que hay otras tormentas que amenazan la sociedad en esta zona y que tienen efectos "devastadores" y citó la "violencia organizada, como el sicariato, y la inseguridad que esto genera".

Las otras "tormentas" de las que habló el papa fueron "la falta de oportunidades educativas y laborales, especialmente en los más jóvenes, que les impide construir un futuro con dignidad"

Y, agregó, "la falta de techo seguro para tantas familias forzadas a vivir en zonas de alta inestabilidad y sin accesos seguros".

Para Francisco, la solución para salir de estas "tormentas" y de "sacar a los hijos adelante ante estas situaciones se llama Jesucristo".

"Llenen siempre sus vidas de Evangelio. Quiero estimularlos a que sean una comunidad que se deje ungir por su Señor con el aceite del Espíritu. Él lo transforma todo, lo renueva todo, lo conforta todo", les instó.

Para el pontífice, en Jesús "se puede encontrar el Espíritu que nos mantiene unidos para sostenernos unos a otros y hacerle frente a aquello que quiere llevarse lo mejor de nuestras familias".

"En Jesús, Dios nos hace comunidad creyente que sabe sostenerse; comunidad que espera y por lo tanto lucha para revertir y transformar las múltiples adversidades", aseguró a los fieles.

Y continuó "con Jesús, el alma de este pueblo de Trujillo podrá seguir llamándose la ciudad de la eterna primavera, porque con Él, todo es una oportunidad para la esperanza".

"Los peruanos en este momento de la Historia no tienen derecho a dejarse robar la esperanza", agregó Francisco y arrancó los aplausos de toda la explanada.

Concluyó su homilía con un canto a la Virgen "Virgencita de la puerta, échame tu bendición. Virgencita de la puerta, danos paz y mucho amor".

¿Se animan a cantarla?, les dijo Francisco, pero como no conseguían arrancar, el pontífice les pidió repetir estas frases como conclusión de su homilía.