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  • AFP

El legendario chef Paul Bocuse falleció este sábado a los 91 años, tras una vida consagrada a sublimar la gastronomía francesa, con una proyección internacional sin igual.

"El Señor Paul era Francia. Simplicidad y generosidad. Excelencia y arte de vivir. El papa de los gastrónomos nos deja", dijo en Twitter el ministro del Interior, Gerard Collomb, al anunciar su muerte.

Raymonde Bocuse, esposa del difunto - si bien el chef era polígamo y compartía abiertamente su vida con tres mujeres -, y sus hijos Françoise y Paul expresaron su "pena inmensa".

"Nuestro 'capitán' falleció este 20 de enero a las 10H00, al alba de sus 92 años. Era más que un padre y un esposo: un hombre de corazón, un padre espiritual, una figura emblemática de la gastronomía mundial y un portador de la bandera tricolor", afirmaron sus allegados en un comunicado.

Según una fuente cercana a la familia, Bocuse, aquejado desde hacía años de la enfermedad de Parkinson, "partió apaciblemente" durante su siesta matinal en el albergue donde se halla su restaurante con tres estrellas Michelin (en el centro-este francés).

"Hoy, la gastronomía francesa pierde una figura mítica (...) Los chefs lloran en sus cocinas, en el Elíseo, en toda Francia. Pero seguirán con su trabajo", aseguró el presidente Emmanuel Macron.

La prensa internacional se hizo ampliamente eco de la muerte de este "papa" de la gastronomía de su país, que contribuyó ampliamente a mediatizar la profesión de chef.

Ha dejado "una marca monumental, gigante, en la gastronomía mundial", dijo Virgilio Martínez, chef de El Central de Lima, el mejor restaurante de América Latina y el quinto mejor del mundo, según la lista británica "50 Best".

José Andrés, chef español instalado en Washington, donde se ha convertido en un referente gastronómico con una decena de restaurantes, aseguró: "Los ángeles hoy se regocijarán. Paul Bocuse se les unió. Una influencia increíble sobre tantos chefs y tanta gente".

Tres estrellas desde 1965

Aprendiz en el restaurante de Lyon de la primera mujer con tres estrellas Michelin, Eugénie Brazier, discípulo también de Fernand Point, su "mentor", Bocuse transformó el albergue familiar de Collonges-au-Mont d'Or en un templo de la gastronomía.

A partir de 1965 y sin interrupción, el establecimiento ostentó la corona de tres estrellas, a la vez que Bocuse erigía un imperio en Francia y el extranjero, acumulando títulos como "cocinero del siglo" - según la guía Gault et Millau -, y "chef del siglo", para el prestigioso Instituto Culinario de Estados Unidos.

Trabajador incansable, se convirtió en el primer chef en dejar sus fogones para instalarse en Japón, Brasil y Estados Unidos, inspirando a otros cocineros que vieron en él un "padre espiritual".

El presidente de la guía Gault et Millau, Côme de Chérisey, saludó "un gran hombre pero sobre todo aquel que junto a (los críticos gastronómicos) Henri Gault y Christian Millau lanzaron la Nouvelle Cuisine. Fue el origen de este big bang de la gastronomía francesa y mundial".

Este término fue adoptado en los años 1970 para definir una gastronomía más ligera, que rompía con los cánones de la cocina francesa. Pese a ello, Bocuse siempre se reivindicó como un amante de la tradición, adepto a la "mantequilla, la crema y el vino".

"Es un monumento de la cocina, alguien que valorizó esta profesión", reaccionó Régis Marcon, chef francés con tres estrellas y laureado con el Bocuse d'Or en 1995, un concurso internacional de cocina creado por el chef en 1987, que sirve de trampolín a jóvenes chefs.