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HABANIYA, IRAK / AFP

Treinta y ocho militares iraquíes resultaron heridos ayer jueves en un atentado suicida, en una base iraquí en Habaniya, al oeste de Bagdad, el último de una serie de ataques mortíferos en Irak en las últimas semanas, informó el portavoz del Ministerio de Defensa.

“El balance final y oficial del ataque suicida del jueves en Habaniya es de 38 soldados heridos, de los cuales 11 ya salieron del hospital”, dijo a la AFP el general Mohammad al Askari.

El militar desmintió rotundamente los balances entregados antes por fuentes militares y policiales, que habían asegurado que el ataque había causado 16 muertos y 50 heridos.

Un periodista de la AFP que acudió al lugar fue impedido de acercarse a la base.

El general Askari también proporcionó otra versión de las circunstancias del atentado.

“Los jóvenes reclutas hacían ejercicios militares con sus armas en el terraplén del campo, cuando un hombre vestido con un uniforme militar se acercó e hizo explotar su cinturón de explosivos”, relató.

Poco antes, un oficial de Policía había afirmado que los soldados hacían fila delante del comedor cuando el kamikaze hizo volar su cinturón.

Al ser interrogado sobre esta confusión, el general se negó a contestar.

En cuanto a la manera en que el hombre pudo penetrar en el campo, indicó que una investigación estaba en curso. “Pero no vamos a tolerar ninguna negligencia en las unidades militares”, añadió.

La base de Habaniya, construida en los años 20 por los británicos, es una de las más antiguas del país. Antes reservada para la Fuerza Aérea, ahora también acoge al Ejército. El Ejército estadounidense también está presente, pero en una posición alejada.

La base está situada en la provincia de Al-Anbar, una de las más violentas de Irak antes de la creación, en 2006, de las milicias Sahwa, integradas por ex insurgentes que dieron la espalda al Al Qaida.

Considerados traidores por sus antiguos compañeros de armas, los Sahwa (despertar en árabe) son blancos de atentados y asesinatos desde hace varios meses.

Financiados por el Ejército estadounidense, contribuyeron considerablemente a reducir la violencia a partir del segundo semestre de 2007. El 2 de abril pasado, las fuerzas norteamericanas entregaron a las autoridades iraquíes el control de los 92,000 miembros de los Sahwa.

En las últimas semanas, tras varios meses de baja progresiva del número de atentados, Irak registra un recrudecimiento de la violencia, sobre todo atentados suicidas con coche bomba.

El miércoles, otro atentado con coche bomba causó la muerte de al menos diez policías y 22 otros resultaron heridos, cerca de Kirkuk (255 km al norte de Bagdad), una provincia rica en petróleo por la cual pelean kurdos, turcomanos y árabes.

El general Torhane Yusef, el número dos de la Policía en la provincia de Kirkuk señaló que “este atentado presentaba todos los rasgos de Al Qaida”.

El 11 de abril, un ataque suicida contra los Sahwa dejó al menos nueve muertos y 33 heridos en el sur de Bagdad.

El día anterior, cinco soldados estadounidenses murieron en un atentado suicida con camión bomba en Mosul, el último refugio urbano de Al Qaida en Irak. Este ataque fue el más sangriento que haya sufrido el ejército norteamericano desde marzo de 2008.

Estos dos atentados fueron reivindicados por la rama iraquí de Al Qaida.

Este recrudecimiento de la violencia se produce en momentos cuando los 140,000 soldados estadounidenses comienzan a retirarse paulatinamente de Irak, más de seis años después de la invasión del país en marzo de 2003.

Conforme a las órdenes del presidente estadounidense, Barack Obama, el Ejército estadounidense retirará a 12,000 soldados de Irak antes de septiembre. La retirada total de las tropas está prevista para antes de agosto de 2010.