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Los independentistas de Cataluña dejaron al descubierto sus divisiones este martes tras la decisión del presidente de su parlamento, bajo presión de la justicia española, de aplazar la investidura del independentista Carles Puigdemont como presidente regional.

"El pleno de hoy queda aplazado" hasta tanto haya garantías de un debate "efectivo y con garantías" para Puigdemont, anunció Torrent, sin precisar una nueva fecha.

El anuncio fue aplaudido por el gobierno central de Mariano Rajoy, quien había advertido a Torrent de "responsabilidades" judiciales si seguía adelante con el pleno en ausencia de Puigdemont, instalado en Bruselas evadiendo una investigación en España por rebelión y sedición.

miles de personas se congregaron en un paseo aledaño al Parlamento para exigir la investidura de Puigdemont. Foto: AFP/END

"Se ha evitado que hoy se hubiera producido una burla a nuestra democracia", indicó el Ejecutivo español en un comunicado.

Poco antes Torrent también lanzó duras críticas al gobierno y al Tribunal Constitucional español, acusándolos de vulnerar los derechos de los catalanes, pero el aplazamiento de la sesión derivó en una crisis abierta en el seno del independentismo, con mayoría absoluta en la cámara regional.

El grupo parlamentario encabezado por Puigdemont, Juntos por Cataluña, la más votada de las listas independentistas en las elecciones regionales del 21 de diciembre, se quejó en un comunicado de no haber sido consultado.

Torrent, de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), la otra gran formación independentista, intentó infructuosamente llamar a Puigdemont, alegó esta.

"No compartimos que se tenga que aplazar más allá de hoy el pleno del Parlamento", manifestó Elsa Artadi, portavoz de Juntos por Cataluña.

El tercer partido independentista, la CUP (izquierda radical), también cargó contra Torrent. Es un "grave error politico", dijo su líder parlamentario Carlos Riera, augurando un "nuevo ciclo de movilizaciones y de desobediencia civil para dar fuerza de nuevo a la desobediencia institucional".

Con caretas con la cara de Puigdemont, banderas independentistas y gritos de "ni un paso atrás", miles de personas se congregaron en un paseo aledaño al Parlamento para exigir la investidura de Puigdemont, a la hora en que debía realizarse la sesión (14H00 GMT)

"Puigdemont es nuestro presidente. El pueblo ha elegido a su dirigente", dijo a la AFP José Anaya, un jubilado de 72 años, portando su máscara de Puigdemont. "Estamos indignados", afirmó.

Posteriormente, varios centenares de personas desbordaron a la policía que cerró por seguridad el parque donde se encuentra el Parlamento, y se mantenían apostados tras vallas policiales a pocos metros de la entrada del edificio, cantando "Queremos un pleno de investidura".

Pese al aplazamiento del pleno el candidato sigue siendo Puigdemont. Foto: AFP/END

- Puigdemont es el candidato -

Pese al aplazamiento del pleno el candidato sigue siendo Puigdemont, aseguró Torrent, porque "tiene toda la legitimidad para ser candidato a la investidura y tiene todo el derecho".

Instalado en Bruselas desde pocos días después de la fallida declaración de independencia de Cataluña del 27 de octubre, tras lo cual fue destituido de la presidencia catalana, Puigdemont había pedido a Torrent garantizar "las medidas necesarias" para asistir al pleno.

Esa era la única manera en la que podía ser elegido, dictaminó el Tribunal Constitucional tras reunirse de urgencia el sábado pasado, para estudiar un recurso del gobierno central.

En su auto, la corte prohibió una designación a distancia de Puigdemont, una alternativa elevada por el candidato y por Juntos por Cataluña.

Para acudir a la cámara, Puigdemont debía primero pedir permiso ante el juez del Tribunal Supremo que lleva la causa contra el núcleo duro del independentismo.

El Constitucional rechazó este martes un recurso de Puigdemont contra el dictamen, según fuentes del tribunal.

El empeño de los separatistas en investir a Puigdemont aumentaba la tensión en España, que vive su peor crisis política en décadas. Foto: AFP/END

- "No aceptaremos injerencias" -

El empeño de los separatistas en investir a Puigdemont aumentaba la tensión en España, que vive su peor crisis política en décadas a raíz del llamado "desafío independentista".

Luego de semanas de tensión y un referéndum de autodeterminación realizado pese a la prohibición de la justicia el 1 de octubre, el Parlamento catalán declaró la secesión de España el 27 de ese mes.

La independencia no se materializó: horas más tarde el Gobierno central intervino la autonomía regional, cesó a su Ejecutivo y convocó nuevas elecciones, para el 21 de diciembre, con la esperanza de calmar las aguas en esta región, cuya sociedad se muestra muy dividida sobre la independencia.

Pero en los comicios adelantados los independentistas retuvieron la mayoría absoluta del Parlamento y dijeron querer regresar al poder a Puigdemont, como una muestra de "dignidad" frente a Madrid.

"Ni la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría ni el Tribunal Constitucional decidirán quién tiene que ser el presidente de la Generalitat (ejecutivo catalán)", señaló Torrent el martes.

Un bloqueo en el Parlamento desembocaría en la repetición de elecciones.