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En su discurso ante el Congreso de anoche  sobre el estado de la Unión, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, dijo que “por décadas, las fronteras abiertas permitieron que drogas y pandillas se derramaran sobre nuestras comunidades más vulnerables”.

El presidente llamó  al Congreso a acabar con los “resquicios mortales” que permiten vivir a la pandilla conocida como Mara Salvatrucha (MS-13).

“Esta noche (ayer), hago un llamamiento al Congreso para que finalmente cierre los resquicios mortales que han permitido que la MS-13 y otros criminales entren a nuestro país”, destacó Trump en su primer discurso ante el Congreso sobre el estado de la Unión.

Mientras hablaba, Trump se dirigió a dos matrimonios a los que invitó a presenciar su discurso ante las dos cámaras del Congreso. Las dos parejas perdieron a sus respectivas hijas, Nisa Mickens y Kayla Cuevas, en septiembre de 2016, cuando fueron “brutalmente asesinadas” en lo que las autoridades atribuyen a una serie de crímenes perpetrados por la Mara Salvatrucha en Long Island, en Nueva York.

Trump insistió que “muchos de esos pandilleros sacaron ventaja de evidentes lagunas y de nuestras leyes al entrar ilegalmente en el país como menores de edad no acompañados”.

Si el presidente obtiene apoyo del Congreso, sus planes en materia de inmigración estarían basados en cuatro pilares.

El primero, que podría no obtener el respaldo de la base del magnate republicano, fuertemente antiinmigrante, consiste en conceder un “camino a la ciudadanía” para los extranjeros indocumentados que llegaron al país a una edad temprana. El presidente Donald Trump firma un libro después de su discurso en el congreso.

El segundo pilar, dijo Trump, “asegura completamente la frontera sur“, mediante la construcción de un muro en los lindes con México y la contratación de más agentes de inmigración. 

El tercer pilar sería terminar con el sistema de sorteo de documentos de residencia, que sería sustituido por un supuesto sistema de méritos para los migrantes con habilidades requeridas por empresas estadounidenses. 

Y el cuarto —que concitó las protestas de los legisladores demócratas durante el discurso— pondría fin a las políticas que permiten la reagrupación familiar, limitando al máximo la posibilidad de que los migrantes ya instalados en el país puedan traer a integrantes de sus familias.

“Arreglar malos acuerdos comerciales”

El presidente  Trump prometió  que se ha acabado la era en la que Estados Unidos quedaba “sometido” económicamente por otros países, y que trabajará para “arreglar malos acuerdos comerciales y negociar otros nuevos”.

“La era de sometimiento económico (de EE. UU.) se ha acabado por completo”, dijo Trump en su discurso sobre el estado de la Unión.

Estados Unidos “ha pasado página después de décadas de injustos acuerdos comerciales que sacrificaban nuestra prosperidad y enviaban fuera nuestras compañías, trabajos y la riqueza de la nación”, indicó Trump.

“A partir de ahora, esperamos que nuestras relaciones comerciales sean justas y recíprocas. Trabajaremos para arreglar malos acuerdos comerciales y negociar otros nuevos, y los nuevos serán justos”, auguró.

El mandatario no mencionó específicamente el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá, que se encuentra en un delicado proceso de renegociación y del que Trump ha prometido retirarse si esas conversaciones trilaterales no surten el efecto que desea.

Su única mención a México llegó cuando Trump repasaba los éxitos económicos de su primer año en el poder: fue entonces cuando recordó que la compañía automovilística “Chrysler está trasladando una gran planta desde México a Michigan”.

Tampoco mencionó el acuerdo de Alianza Transpacífica (TPP) que Estados Unidos abandonó, y del que sí habló la semana pasada durante su visita a Davos (Suiza), cuando dijo que Estados Unidos está dispuesto a llegar a arreglos individuales o en grupo con los países miembros de ese pacto comercial.