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La quinta Cumbre de las Américas, cita marcada por la presión de varios países latinoamericanos a Estados Unidos por el embargo cubano, arrancó en Puerto España, Trinidad y Tobago, con la presencia de los 34 jefes de Estado y gobierno del continente. Durante su intervención, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega Saavedra, manifestó que es "una vergüenza" para él haber asistido a un encuentro americano en el que no se incluye a Cuba. "Siento vergüenza de estar participando en esta cumbre con la ausencia de Cuba", expresó Ortega, quien agregó que el único delito de la isla ha sido "luchar por la independencia y la soberania y prestar solidaridad sin condiciones a nuestros pueblos y por eso se le sanciona, se le castiga, se le excluye, por lo que yo no me siento cómodo en esta cumbre".

El mandatario nicaragüense precisó que hoy realizó su cuarto encuentro con un presidente de Estados Unidos, en esta ocasión Barack Obama, quien lo saludó en español y Ortega le respondió "con unas palabras en inglés". La primera vez que tuvo relación con un presidente estadounidense fue con Ronald Reagan cuando "precisamente un nueve de abril Nicaragua presentó su demanda en contra de la política de guerra que venía desarrollando el presidente en nombre de EU", después se entrevistó con el mandatario Carter quien le expresó que al terminar la dinastía Somoza en el país, era necesario que Nicaragua cambiara, a lo que Ortega le contestó que esta nación no debía cambiar ya que "nunca había invadido ni tirado una piedra a Estados Unidos".

En plena guerra nicaragüense, Ortega, en su tercer encuentro se reunió con George W. Bush padre, quien recién había asumido la presidencia del país norteamericano. De este encuentro hubo mucha expectativa ya que, como le dijo Bush cuando estuvieron frente a frente, la prensa internacional quería ver pelear a los dos líderes, "Hicimos el esfuerzo de no darle gusto a la prensa, al final de la reunion se hizo imposible mantener esa buena voluntad y se dieron diferencias de que cruzabamos posiciones", expresó Ortega.

Ortega además acotó que han habido muchas palabras pero pocos hechos para que se hagan esfuerzos que permitan que "nuestros pueblos salgan de la pobreza, la miseria, el analfabetismo" y que esto sólo ha sido posible gracias al apoyo incondicional de Cuba y "el espiritu generoso del pueblo bolivariano de Venezuela con su presidente Hugo Chávez".

Por su parte, el presidente estadounidense Barack Obama anunció que está dispuesto a iniciar un amplio diálogo con Cuba y garantizó además que vino a Puerto España para abrir "un nuevo capítulo de diálogo" con sus homólogos latinoamericanos en el que se hable "de igual a igual" y exista "un respeto mutuo, intereses comunes y valores compartidos". El mandatario estadounidense, que en los últimos días había venido dando signos de apertura hacia Cuba, dio una nueva orientación en esta cumbre, en la que la cuestión cubana prometía ser un motivo de tensión.

"Lo dije y lo repito hoy, que estoy listo para que mi gobierno inicie el diálogo con el gobierno cubano sobre un amplio abanico de cuestiones: derechos humanos, libertad de presión, reforma democrática o droga, pasando por la inmigración y las cuestiones económicas", declaró. "Creo que podemos llevar las relaciones estadounidense-cubanas por una nueva dirección (...) Estados Unidos busca un nuevo comienzo con Cuba. Sé que es un largo viaje para superar décadas de desconfianza", agregó, en un discurso interrumpido a menudo por aplausos de los asistentes.

Obama aguantó con una sonrisa las críticas del presidente nicaragüense quien pasó revista a algunas "agresiones" estadounidenses en América Latina en las últimas décadas, aunque admitió que Obama sólo tenía tres meses de edad cuando triunfo la revolución cubana. "Me niego a llamar a esta cumbre, cumbre de las Américas porque aquí hay dos grandes ausentes", aseguró Ortega, citando a Cuba y Puerto Rico.

Pese al radicalismo que dirigentes como el nicaragüense o el venezolano, Hugo Chávez, mostraron frente a Estados Unidos, este viernes, ambos saludaron a Obama con un cálido apretón de manos lo cual hace presagiar un final feliz para la cumbre de Trinidad. "Quiero ser tu amigo", subrayó Chávez a Obama.

"Fondos para el desarrollo es lo que más necesitan nuestros pueblos", según Ortega

Dado que las posibles soluciones regionales a la crisis económica mundial también ocupan un lugar fundamental en las discusiones, Ortega expresó que Estados Unidos debe aportar grandemente a las naciones centroamericanas, que son las que más sufren la actual crisis económica con la disminución de las exportaciones hacia el país norteamericano y las remesas estadounidenses hacia esta región. Agregó estar convencido de que "así como se levantó el muro en las fronteras de Estados Unidos y México para impedir que hermanos mexicanos, centroamericanos y latinoamericanos puedan viajar a esa nación, de la misma manera ese muro caerá".

El mandatario nicaragüense habló de la migración de centroamericanos hacia Estados Unidos y expresó que una de las soluciones a este problema es que se otorgue el TPS a los más de cinco millones y medios de inmigrantes, aunque no sería la salida más viable, sino "aportar fondos sin condiciones politicas, sin las condicionalidades del FMI a los países centroamericanos que además tenemos la ingrata tarea de cuidarle las fronteras a EU de las drogas".

Tal como lo dijo en su entrevista con el primer ministro de Trinidad y Tobago en febrero, Ortega mencionó que sólo en Nicaragua el año pasado la Policía Nacional incautó más de 370 toneladas de coca que iban camino a Estados Unidos, cantidad que puesta en aquel mercado suma más de mil millones de dolares y "¿cuánto le aportan los Estados Unidos a Centroamérica por cuidarle sus fronteras?, le aportan un millón doscientos mil dolares", expresó Ortega.

Para el presidente los fondos de ayuda deben colocarse en organismos regionales como el Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE, y el Banco Interamericano de Desarrollo, BID "donde las condicionalidades no se establecen como una trampa mortal de nuestros pueblos".

Argentina también apoya a Cuba
Previo a las declaraciones de Ortega, en su calidad de anfitriona de la anterior cumbre, celebrada en 2005 en Mar del Plata, la presidenta argentina Cristina Kirchner fue la primera de los 34 jefes de Estado y de Gobierno en intervenir en la ceremonia de instalación de la reunión de mandatarios que sesionará hasta el domingo en Puerto España.

La presidenta argentina  pidió a Estados Unidos que levante el embargo que mantiene desde 1962 sobre Cuba, que calificó de "anacronismo", y que no pierda la oportunidad histórica de construir "una nueva relación entre las Américas". La mandataria sostuvo que ante los cambios mundiales en los últimos cinco años "debemos dar cuenta de esas transformaciones, del anacronismo que significa hoy el bloqueo a la hermana república de Cuba y pedir su levantamiento". "Concurrimos a esta quinta cumbre con la esperanza cierta de ser el primer paso para un nuevo orden regional", indicó tras asegurar que la anterior reunión en Mar del Plata en 2005 marcó un punto de inflexión en las relaciones de los países del continente.

"El gran desafío es la integración y no la injerencia en nuestros países" agregó Kirchner, tras señalar que su pedido sobre Cuba "de ninguna manera significa un reproche" hacia Obama, quien asiste por primera vez a una cumbre con sus vecinos.

Por el contrario destacó "lo que ha hecho Obama al establecer la anulación de las absurdas restricciones impuestas por George Bush", que limitaban los viajes y envío de remesas desde Estados Unidos hacia la isla. Cuba "ha manifestado su apertura total para hablar con los Estados Unidos sobre todas las cuestiones, por lo que creemos que estamos ante una segunda oportunidad de construir una nueva relación que no es posible dejar escapar", recordó.

La jefe de estado argentina también advirtió que la actual crisis económica mundial amenaza los esfuerzos hechos para retornar a los países de América Latina y el Caribe hacia la senda del crecimiento y la disminución de la pobreza. "Vemos amenazados esos logros conseguidos con sacrificios por el derrumbe internacional en el que no hemos tenido nada que ver", señaló.

"Por eso, es importante plantearnos la necesidad de construir un nuevo orden regional que dé cuenta de las transformaciones de un mundo que no será ya el mismo. Ello significa relacionarnos no desde la subordinación sino desde la colaboración y cooperación", agregó.

Kirchner consideró por tanto "imprescindible dotar de fondos a los organismos internacionales de crédito como el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), para que a través de distintos planes podamos otorgar continuidad y sustentabilidad al crecimiento de nuestras economías emergentes".