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  • AFP

La agencia estadounidense de protección del Medio Ambiente (EPA) declaró hoy a los gases de efecto invernadero peligrosos para la salud pública, confirmando la voluntad del presidente Barack Obama de encarar el problema del calentamiento global. Esta esperada decisión abre el camino a reglamentaciones de estas emisiones -de las cuales la más importante es el dióxido de carbono (CO2)- que quedarán incluidas ahora en la ley contra la contaminación, denominada "Clean Air Act", en vigor desde 1970. Como consecuencia, las autoridades federales podrán adoptar medidas para limitar las emisiones de automóviles, aviones, centrales eléctricas a carbón o refinerías de petróleo, y que contribuyen al calentamiento del planeta.

La Casa Blanca presiona así al Congreso para que adopte una ley que cree un sistema de mercado de permisos de emisiones y que penaliza a los contaminadores y alienta a usar energías ecológicas, una legislación a la que se oponen numerosos legisladores de los estados industriales. Obama desea que este texto sea aprobado antes de la conferencia de la ONU sobre el Clima en Copenhague en diciembre, donde el resto del mundo espera un compromiso real de Estados Unidos luego de los ocho años de negación del tema por parte de la administración Bush.

Tras un estudio científico profundo ordenado por la Corte Suprema en 2007, la EPA concluyó que los gases de efecto invernadero contribuían a la contaminación del aire y amenazaban con poner en peligro la salud pública, indicó la agencia en un comunicado divulgado en su sitio de internet. Los resultados de este examen, sometido a un período de comentarios públicos, identifican seis gases de efecto invernadero potencialmente peligrosos para la salud: el CO2, el metano, el óxido nitroso, el hidrofluorocarbono, el hidrocarburo fluorado y el hexafluoruro de azufre.

"Los resultados confirman que la contaminación por gases de efecto invernadero representa un grave problema ahora y para las generaciones futuras", declaró Lisa Jackson, directora de la EPA, citada en el comunicado. "Se inscribe en el llamado del presidente Obama para una economía baja en emisiones de carbono y un fuerte liderazgo en el Congreso sobre la energía limpia y la legislación sobre el clima", añadió Jackson, estimando que la solución "creará millones de empleos ecológicos y pondrá fin a la dependencia de nuestro país respecto al petróleo extranjero".

Tras el pedido de la Corte Suprema en 2007, la EPA envió un borrador al gobierno de George W. Bush en diciembre de 2007 presentando evidencia de que el CO2 dañaba el bienestar público, pero éste no acusó recibo del informe. Ahora, todos los grupos ambientalistas estadounidenses celebraron la decisión.

Para Joe Mendelson, uno de los responsables de la National Wildlife Federation, una organización de protección de la naturaleza, "la decisión de la EPA es histórica y conmociona la política sobre el clima, que tendrá repercusiones en Estados Unidos y en el mundo".

El representante demócrata Ed Markey (Massachusetts, este), presidente de la subcomisión de Seguridad Energética y Clima, consideró por su parte que ya era tiempo de que el Congreso actúe "en favor de una energía limpia", algo que es "imperativo para la seguridad nacional, la economía (...) y la salud pública".

En cambio, los medios industriales criticaron la decisión de la EPA. Más de 20 sectores industriales dependen de las energías fósiles y una acción de la EPA para reducir la utilización del carbón en las centrales eléctricas "podría reducir el PIB en 166.000 millones de dólares y costar 1,2 millones de empleos", advirtió Scott Segal, director del Electric Reliability Council, que representa al sector.