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Interpol anunció ayer viernes por la noche que está llevando a cabo una investigación sobre los misterioso “terroristas”, que según La Paz, planeaban un atentado contra el presidente boliviano Evo Morales.

La Policía boliviana mató el jueves, en un enfrentamiento en el centro de Santa Cruz, la capital económica del este del país, situada a unos 900 km de La Paz, a tres personas de distintas nacionalidades y detuvo a otras dos.

“El nombre de cinco individuos matados o detenidos fueron comunicados por la Oficina Nacional Central de Interpol de La Paz a la Secretaría General de la sede de Interpol en Lyon (Francia), para realizar investigaciones en la base de datos nominal de Interpol”, informó la organización policial internacional.

También se harán investigaciones en la base de documentación de viaje perdida o robada, precisó Interpol, que dice estar “dispuesta a realizar comparaciones de huellas genéticas y digitales recuperadas en el marco de la investigación”.

El resultado de esas investigaciones será comunicado rápidamente a las autoridades de Bolivia, precisó Interpol, dejando al país la opción de hacerlo público.

Interpol también estaría dispuesta a publicar una nota en los 187 países miembros de la organización, “que sea una nota verde para solicitar informaciones complementarias o una nota roja para pedir la detención de los individuos buscados”, en caso de que las autoridades bolivianas lo pidieran.

Según el gobierno boliviano, el grupo de “terroristas fascistas”, planeaba el asesinato del presidente Evo Morales, del vicepresidente Álvaro García, y del prefecto de Santa Cruz, el opositor Rubén Costas.

No existen versiones oficiales sobre la nacionalidad de los cinco sujetos, e incluso la prensa local dio versiones contradictorias tras los hechos registrados en un céntrico hotel de Santa Cruz.

Todos ellos fueron acusados por el vicepresidente boliviano de haber formado un grupo “terrorista mercenario” de línea “fascista”, mientras que la Policía dijo que la agrupación es responsable del atentado explosivo registrado el miércoles en la casa del cardenal Julio Terrazas, máximo jerarca católico en Bolivia, sin dejar víctimas.