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Más responsables de la Casa Blanca defendieron ayer la gestión oficial del escándalo de violencia doméstica, por el que han dimitido recientemente dos colaboradores del presidente Donald Trump, tras la declaración del mandatario asegurando que las denuncias falsas pueden “destruir” vidas.

“Creo que el presidente, como todos nosotros, está conmocionado por estas denuncias”, declaró a la ABC Kellyanne Conway, consejera de Trump, al ser preguntada sobre Rob Porter, quien se vio obligado a renunciar el miércoles a su cargo de secretario personal de la Casa Blanca.

Dos exmujeres de Porter le acusan de agresiones físicas y de maltrato sicológico, hechos que él niega.

Conway, consejera de Trump, dijo que el presidente presionó al trabajador en el momento en que tuvo evidencias creíbles contra él, una actitud respaldada por otros altos asesores de la Casa Blanca.

Preguntada por la periodista de CNN, Jake Tapper, sobre el tuit que escribió Trump el sábado, en el que decía que muchas vidas pueden ser “destruidas” por denuncias que a veces pueden ser falsas, Conway aseguró que “no había motivo para no creer a las mujeres”, especialmente porque habían dado pruebas al FBI bajo amenaza de sanción.

Trump no mencionó a las dos exmujeres o al supuesto abuso doméstico, pero Conway dijo que el presidente es “un hombre que muestra gran compasión y comprensión con las mujeres”.

Conway aseguró que el jefe de los trabajadores de la Casa Blanca, John Kelly, no está en riesgo por el manejo de esta situación, después de que varios medios informaran que conocía los detalles sobre Porter desde noviembre.