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  • AFP

Los presidentes de Centroamérica pidieron hoy al mandatario estadounidense, Barack Obama, una reforma migratoria que incluya apoyos para la reunificación familiar, acuerdos para acoger a trabajadores agrícolas y suspensión de las deportaciones. Los problemas que afectan a unos 5,5 millones de inmigrantes centroamericanos que viven en Estados Unidos, fueron tema principal de la reunión que Obama sostuvo con los líderes del Sistema de Integración de Centro América (SICA), en el marco de la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago.

"Se le planteó a Obama la posibilidad de apoyar la reunificación familiar de los migrantes y de acuerdos para acoger trabajadores agrícolas y de otras áreas que puedan establecerse en Estados Unidos y de disminuir la cantidad de deportados. Obama fue muy receptivo", indicó el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.

Por su parte el mandatario de El Salvador, Antonio Saca, señaló que Obama se comprometió a buscar soluciones para el tema de las redadas que provocan deportaciones masivas. "El tema de las deportaciones es muy grave y el presidente Obama se ha comprometido en revisar el tema", indicó. Saca señaló que también se logró el compromiso para estudiar la posibilidad de que los inmigrantes en Estados Unidos "que gozan del TPS (protección temporal) puedan calificar directamente" para el permiso de residencia.

Igualmente propusieron aumentar los recursos destinados para la lucha contra el narcotráfico y las inversiones para blindar a la región frente a la crisis económica mundial, según dijeron varios de los mandatarios al salir del encuentro.

Obama acepta llamadas directas
Durante el encuentro, Barack Obama garantizó a sus pares centroamericanos que desea ser un "socio efectivo" de esta región después de años de una relación "crítica". El mandatario estadounidense incluso conversó varios minutos con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, uno de sus más firmes detractores en el subcontinente. "Quiero creer que Obama tiene disposición, tiene voluntad", declaró Ortega.

En la reunión, Obama se sentó entre Ortega y el presidente de Costa Rica, Oscar Arias. Obama "dejó las puertas abiertas para que incluso se le pueda llamar directamente a la Casa Blanca y se puedan tratar temas de la región y asuntos bilaterales", aseguró el presidente de República Dominicana, Leonel Fernández, otro de los participantes en el encuentro. "Fue una reunión positiva, cordial y amistosa. Identificamos los temas e interés comunes", agregó.

El presidente dominicano especificó entre estos temas se encuentran "la necesidad de recapitalizar el BID (Banco Interamericano de Desarrollo), la flexibilidad en el desembolso de fondos por parte del FMI y la capitalización del banco Centroamericano de Integración".

Obama insistió en que en esta cita, que reúne a 34 líderes del continente, era "difícil" analizar las relaciones con bloques de países como los centroamericanos, pero insistió en que no había que perder la oportunidad que representaba este encuentro para intentarlo. Durante la cumbre de Trinidad y Tobago, Obama mantuvo dos reuniones más: con los 15 líderes de la Comunidad del Caribe (Caricom) el viernes, y con los 12 mandarios de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) el sábado.