•  |
  •  |
  • AFP

La Cumbre de las Américas que finalizó en Trinidad y Tobago ha significado el comienzo de "un nuevo camino histórico" entre Estados Unidos y Latinoamérica, destacó hoy el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, al regresar de Puerto España. "Considero que la política de Estados Unidos y Latinoamérica ha comenzado un nuevo camino de aproximación y de profunda decisión de respeto mutuo", precisó el mandatario en rueda de prensa acerca del encuentro continental.

La cumbre estuvo caracterizada por un fraternal encuentro entre los presidentes de Estados Unidos, Barak Obama, y de Venezuela, Hugo Chávez. Un tono cordial que se repitió con los dirigentes de la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), incluyendo a Zelaya. "La Cumbre es el inicio de una nueva era en América en la cual el símbolo es el diálogo, el respeto, la concertación, los consensos, la búsqueda de mejores condiciones para nuestras sociedades", añadió Zelaya.

Manifestó que unos de los temas que se esperaba que trajera "más contradicciones era el de Cuba y el propio presidente Obama expresó, en el primer día, vengo a hablar sobre el futuro de América, no sobre lo que ha pasado y quiero asumir las cosas de hoy en adelante". "Prácticamente esas palabras que dio en su discurso inaugural iniciaron una nueva era de relaciones. Eso es muy satisfactorio para nosotros, aún para los países que hemos estado, de alguna forma cuestionando, las políticas tradicionales de la administración anterior", subrayó.

"El presidente Obama ha venido a abrir una puerta en el sentido de reconocer no sólo las asimetrías que existen sino homologar las grandes potencias con los países en vías de desarrollo y significa la posibilidad de discusión de temas de debates para enfrentar en firmas más coordinada para responder a la crisis económicas y a la crisis ambiental", enfatizó.

Interacción, franqueza y cordialidad
Previamente, en la clausura de esta cumbre continental, el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, expuso que "nunca habíamos asistido a una cumbre con un nivel de interacción, franqueza y cordialidad que se sintió en Trinidad y Tobago. Creo que están puestas las bases para relanzar una nueva etapa en las relaciones hemisféricas", explicó el presidente mexicano Felipe Calderón.

Manning, jefe de gobierno anfitrión, fue el encargado de firmar hoy el documento final con el mandato de todos los líderes presentes, que no lograron ponerse de acuerdo sobre todos los puntos expresados, pero sí quisieron mostrar un consenso, fruto del ambiente constructivo y cordial que reinó en esta cumbre.

"El documento ganó el consenso independientemente del matiz de que no fue unánime en todo su contenido", explicó Calderón. Según el presidente mexicano, entre los argumentos para no aprobar unánimemente este documento está la cuestión del embargo a Cuba, la escasa presencia en el documento de la crisis económica mundial e incluso discusiones sobre quiénes son países democráticos y quiénes no lo son.

Países como Bolivia, Venezuela, Honduras y Nicaragua, unidos en la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), habían acordado no firmar la declaración final, entre otras cosas en solidaridad con Cuba, que no aparece mencionada en este texto y excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) y sometida a un embargo estadounidense desde 1962.

Reinó "espíritu constructivo"
"A pesar de haber puntos divergentes, el espíritu fue constructivo y de respeto y la cumbre abrió una nueva página en las relaciones hemisféricas", declaró el presidente de Panamá, Martín Torrijos.

Obama se reunió separadamente en Trinidad con los líderes sudamericanos, centroamericanos y del Caribe. A todos ellos garantizó su disposición de mantener un diálogo directo basado en el respeto mutuo. "Quiero creer que Obama tiene disposición, tiene voluntad", declaró el mandatario Daniel Ortega tras su encuentro con Obama.

El mandatario estadounidense llegó a Puerto España garantizando que estaba dispuesto a protagonizar un "nuevo comienzo" con Cuba y admitió que medio siglo de políticas estadounidenses sobre Cuba "no han funcionado", pero afirmó que la política estadounidense ante La Habana no cambiará "de la noche a la mañana".

Con más o menos radicalismo, los líderes latinoamericanos le hicieron entender que el termómetro de las relaciones entre ellos y Estados Unidos se medirá en gran parte por el progresivo restablecimiento de las relaciones entre Washington y La Habana.

El cordial encuentro entre Obama y el mandatario venezolano Hugo Chávez, uno de sus más férreos detractores, sorprendió a muchos en Trinidad. El líder venezolano regaló a Obama un libro y le reiteró que Venezuela está dispuesta a restablecer las relaciones bilaterales sobre nuevas bases. "'I want to be your friend'. Venezuela quiere ser amigo de Estados Unidos", dijo Chávez. El primer paso de lo que podría ser el restablecimiento de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela será el nombramiento de nuevos embajadores, tras las expulsiones decretadas el pasado septiembre.