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la V cumbre de las Américas celebrada en Trinidad y Tobago terminó este domingo sin que los 34 países presentes llegaran a un acuerdo unánime sobre la declaración final, afirmó el primer ministro anfitrión, Patrick Manning.

“La declaración en sí misma no tiene la completa aprobación de los 34 países presentes. Algunos de ellos mostraron sus reservas”, declaró el jefe de gobierno en la clausura de esta cumbre continental.

“El documento que emerge es un documento de compromiso, que obtuvo la aprobación de algunos y la desaprobación de otros (...) Nos pusimos de acuerdo en adoptar este documento, ya que al adoptarlo, reconocemos que no hay unanimidad pero si, un gran consenso sobre estas cuestiones importantes”, agregó Manning.

“El documento ganó el consenso independientemente del matiz de que no fue unánime en todo su contenido”, corroboró el presidente mexicano Felipe Calderón.

Previamente, países como Bolivia, Venezuela, Honduras y Nicaragua, unidos en la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), habían acordado no firmar la declaración final, entre otras cosas en solidaridad con Cuba, que no aparece mencionada en este texto y excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) y sometida a un embargo estadounidense desde 1962.

Manning explicó que desde que la declaración final comenzó a negociarse hasta la celebración de esta cumbre pasaron meses, y fue difícil incorporar cuestiones como la crisis económica. El primer ministro de Trinidad y Tobago se felicitó porque las discusiones de esta cumbre fueron más brillantes y productivas que lo esperado.

Ortega habla de diferencias “insalvables”

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, justificó la decisión de no firmar la declaración final de la Cumbre de las Américas en que hubo diferencias insalvables.

“No hubo posibilidad de superar las diferencias”, añadió Ortega a la prensa tras la última de las jornadas de la V Cumbre de las Américas que sesionó desde el viernes en Trinidad y Tobago. Al opinar sobre el primer contacto que el presidente estadounidense tiene con sus vecinos, Ortega manifestó: Si bien “mostró disposición de ir abordando los temas, Obama es el jefe de un imperio acorralado por unas reglas que no pueden cambiar”.

Nicaragua y los demás países que conforman el ALBA --entre ellos Bolivia, Venezuela y Honduras-- plantearon en Trinidad y Tobago reservas respecto a la declaración final de la cumbre, cuyos términos habían comenzado a ser negociados en un proceso que se inició desde septiembre pasado.

Los países del ALBA consideran insuficiente la forma en que el documento se refiere a la crisis económica mundial y cuestionan la composición y el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA). Además, señalaron su solidaridad con Cuba, que no aparece mencionada en el texto y que piden sea incluida en un proceso de reintegración continental.

Obama: “Todos debemos cambiar”

Tras finalizar la V Cumbre de las Américas en Puerto España, Trinidad y Tobago, el presidente Barack Obama admitió que medio siglo de políticas estadounidenses sobre Cuba “no han funcionado”, pero afirmó que no habrá cambios rápidos. Esas políticas de Washington ante Cuba “no han funcionado como nosotros deseábamos”, ya que el “pueblo cubano no es libre”, reconoció Obama.

“Temas como los de los prisioneros políticos, libertad de expresión y democracia son importantes, y no pueden ser puestos de lado”, explicó el presidente estadounidense, dando a entender que espera acciones de La Habana en ese sentido. Cuba y Venezuela, lo mismo que Estados Unidos, deben mostrar “no simples palabras, sino también hechos” si quieren mejorar sus relaciones, afirmó asimismo Obama.

Aunque destacó “signos positivos” en las relaciones de Washington con los dos países latinoamericanos detractores de la política estadounidense, Obama subrayó que estas señales deben ser respaldadas por acciones. “La prueba para todos nosotros no son simples palabras, sino también hechos”, pidió Obama a La Habana y Caracas.

Estas palabras del presidente de Estados Unidos enfriaron las expectativas de un cambio espectacular en las relaciones entre
Washington, de un lado, y La Habana y Caracas, del otro, alimentadas por los gestos conciliadores de los últimos días realizados por los tres países.