•   Washington, Estados Unidos  |
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  • EFE

La Casa Blanca anunció hoy una batería de medidas para mejorar el proceso de concesión de credenciales de seguridad con la que pretende poner fin a la controversia surgida en los últimos días, tras saberse que varios de sus altos funcionarios trabajan desde hace más de un año con pases temporales.

Las medidas, que fueron implantadas por el jefe de gabinete, John Kelly, tienen por objetivo asegurar que todos aquellos que trabajen en la sede del Gobierno, "especialmente aquellos próximos al presidente" de EE.UU., Donald Trump, cumplan con "los estándares más elevados".

Kelly hizo el anuncio en un documento divulgado por los medios locales.

Además de una serie medidas, que según el propio Kelly, ya fueron adoptadas por la actual Administración a lo largo de los últimos doce meses, como garantizar que el nivel de acceso se corresponda con las obligaciones del empleado o cursos sobre el manejo de información clasificada, la Casa Blanca aboga ahora por adoptar nuevas normas.

Entre estas se encuentran la implantación de protocolos escritos sobre la revisión de expedientes, el colaborar estrechamente con la Oficina de Seguridad para el Personal de la Casa Blanca para acelerar el proceso de concesión de credenciales, formalizar las comunicaciones con el Buró Federal de Investigación (FBI) y limitar la validez de los pases temporales.

Precisamente, este último punto ha sido uno de los más polémicos después de que la semana pasada saliera a la luz que el secretario de personal de la Casa Blanca, Rob Porter, llevaba trabajando más de un año en el edificio a pesar de que pesaban sobre él dos denuncias por maltrato a sus dos exesposas.

La Casa Blanca ha defendido que no conocía estas acusaciones al contratar a Porter y que el funcionario ha podido trabajar gracias a contar con un permiso temporal de acceso a información confidencial.

Sin embargo, el director del FBI, Christopher Wray, se distanció entonces de la Casa Blanca y, durante reciente comparecencia ante el Senado, aseguró que en todo momento se había mantenido informado al equipo del presidente Donald Trump sobre los pasos en la investigación de Porter.

El hecho de que trabajara durante más de un año con ese pase temporal levantó sospechas de que la Casa Blanca había podido hacer la vista gorda con Porter, lo que puede suponer una brecha en la seguridad debido su acceso a información clasificada.

"Mirando hacia el futuro, espero recibir informes sobre el estado de todas las investigaciones sobre el personal de la Casa Blanca que aún estén abiertas y actualizaciones mensuales, o cuando las circunstancias lo requieran, sobre las nuevas concesiones", señaló Kelly.