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Con la argucia de fingir que iba a llamar a su familia, el preso de Guantánamo Mohammed el Gharani logró lo que nunca antes un recluso de este penal de alta seguridad ha conseguido: dar una entrevista a un medio de comunicación.

El Gharani llamó a un camarógrafo de la cadena de televisión qatarí Al Yazira, Sami al-Hajj, que también fue preso en Guantánamo, durante seis años. Este medio emitió fragmentos de la conversación, en la que el preso se queja de torturas y trato vejatorio.

El preso, nacido en Chad, fue capturado por la Policía Nacional de Pakistán en octubre de 2001, y al año siguiente pasó a estar bajo la custodia de Estados Unidos.

Fue, de este modo, uno de los primeros en llegar a la base de Guantánamo, en la isla de Cuba.

Habían recomendado libertad

El pasado mes de enero, un juez de Estados Unidos ordenó que se le pusiera en libertad por falta de pruebas. Entonces se le trasladó a una parte del penal en la que los presos esperan su liberación y les permiten mayores privilegios, como hacer llamadas telefónicas.

Aprovechando este derecho, dio la única entrevista que se conoce de un preso de Guantánamo a un medio de comunicación. En su conversación, El Gharani se quejó de abuso de poder por parte de los soldados que le vigilan. Detalló como “tenían un palo de goma o una porra y me golpearon con ello. Vaciaron dos botes de gas lacrimógeno sobre mí”, dijo. “Luego me golpearon hasta tumbarme en el suelo, uno me presionó sobre la cabeza y comenzó a golpearla contra el suelo. Yo le gritaba a su supervisor que qué estaban haciendo, que mirara lo que estaban haciendo. Pero su supervisor me dijo que estaba haciendo su trabajo”. Gharani se queja de que la llegada de Obama al poder no ha cambiado las prácticas de abuso que se viven a diario en esa prisión. El nuevo presidente ha ordenado que se desmantele el penal de Guantánamo antes de finales de año. Aún quedan unos 240 presos en el penal.