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  • AFP

El presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, causó hoy un enorme revuelo en el primer día de la Conferencia de la ONU sobre el Racismo en Ginebra, llamada Durban II, al arremeter contra Israel. Ahmadinejad ignoró el llamado del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, a no asociar el sionismo con el racismo y subió a la tribuna para denunciar que la creación de Israel privó "de tierras a una nación entera bajo el pretexto del sufrimiento judío".

En su crítica, Ahmadinejad comparó la creación del Estado de Israel después de 1945, a un "gobierno racista". "Después del final de la Segunda Guerra Mundial, los Aliados recurrieron a la agresión militar para privar de tierras a una nación entera bajo el pretexto del sufrimiento judío", declaró el mandatario. "Enviaron a emigrantes de Europa, de Estados Unidos y del mundo del Holocausto para establecer un gobierno racista en la Palestina ocupada", afirmó.

Las declaraciones del presidente iraní provocaron que varios representantes europeos abandonaran la sala de la sede de la ONU. Por el contrario, los representantes latinoamericanos, que optaron por acudir a la Conferencia, se quedaron donde estaban, al igual que la delegación del Vaticano, encabezado por monseñor Silvano Tomasi, observador permanente ante la ONU.

Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede, no ha querido comentar la decisión de las delegaciones europeas de salir de la sala cuando el presidente iraní se enzarzó en una violenta diatriba contra Israel, limitándose a decir que esos países eran "libres" de su elección. Por su parte, Benedicto XVI calificó de "importante" ayer la reunión de Ginebra y transmitió a la conferencia "sus más sinceros deseos de que los delegados trabajen juntos, en un espíritu de diálogo y de escucha recíproca para el fin de cualquier forma de racismo y de discriminación".

ONU lamenta declaraciones del líder iraní
Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, "lamentó" en un comunicado las declaraciones del presidente iraní Mahmud Ahmadinejad contra Israel. "Lamento la utilización de esta plataforma por parte del presidente iraní para acusar, dividir e incluso provocar", declaró Ban, que poco antes del discurso de Ahmadinejad se había reunido con él para advertirle contra una "amalgama entre sionismo y racismo".

"Es profundamente lamentable que el presidente iraní no haya escuchado mi alegato para mirar hacia un futuro de unidad", observó el secretario general de la ONU. "Es lo opuesto de los objetivos de esta conferencia" contra el racismo, insistió Ban.

Asimismo, Rupert Colville, portavoz de la Alta Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, mostró pesar por las declaraciones del mandatario de Irán. "Lamentamos profundamente el lenguaje utilizado por el presidente iraní", declaró Colville. "En nuestra opinión, ese discurso era completamente inapropiado en una conferencia cuyo objetivo es defender la diversidad y la tolerancia", agregó.

Los países occidentales condenaron en cadena las declaraciones del iraní, mientras desde Nueva York, el embajador adjunto de Estados Unidos Alejandro Wolff, cuyo país se negó a participar en la conferencia, las tachó de "vergonzosas, execrables y odiosas". De igual manera, Brasil calificó de "inexplicable e inaceptable" el boicot de la conferencia por Estados Unidos y los otros ocho países. "Ausentarse del proceso negociador significa rendirse a la falta de diálogo", declaró el ministro brasileño de Promoción Racial e Igualdad, Edson Santos.

Pocos minutos antes, cuando el mandatario iraní comenzaba su discurso, al menos tres manifestantes disfrazados con pelucas de colores y narices rojas postizas de payasos gritaron "¡racista, racista!" al orador y fueron expulsados por los guardias de la ONU. La Unión de Estudiantes Judíos de Francia se atribuyó esta acción en un comunicado, calificando la conferencia de "mascarada". Después de pedir a los participantes que "perdonasen a los alborotadores porque estaban mal informados", el presidente iraní criticó la creación de Israel, calificándolo de "gobierno racista".

En la cumbre participan 103 Estados de los 192 que componen la ONU, incluidos todos los de América Latina y el Caribe, junto a unos 2.000 militantes de Organizaciones No Gubernamentales (ONG), con el propósito de sentar las bases de un plan internacional para mejorar la lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las diversas formas de intolerancia.

Además de las declaraciones de Ahmadinejad, el proyecto de declaración final también plantea problemas, ya que la mayoría de los países occidentales cuestionaron su contenido, pese a que el texto aprobado el viernes por la comisión encargada de preparar la cumbre ya no menciona a Israel ni el principio de difamación de religión. Las negociaciones sobre el texto continuarán esta semana con el objetivo de que sea aprobado el viernes, último día de la conferencia.