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  • AFP

El presidente Barack Obama colmó de elogios a la CIA y les expresó a sus funcionarios que no se desanimaran por la divulgación de los concluyentes detalles sobre los interrogatorios a sospechosos de terrorismo, catalogados de tortura por organizaciones de DDHH. El presidente recibió una eufórica bienvenida para su discurso en la sede de la CIA, en Langley, cerca de Washington, apenas unos pocos días después de divulgar detalles de documentos secretos de la era Bush sobre interrogatorios a sospechosos de terrorismo.

"No se desanimen por lo que ha ocurrido en las últimas semanas. No se desanimen por el hecho de haber reconocido que hemos cometido algunos errores. Esto es lo que hemos aprendido", expresó Obama. El nuevo presidente trató de ganarse la simpatía del personal de la agencia diciendo que a causa del carácter secreto de sus misiones no se les reconoce "ningún crédito cuando las cosas van bien, pero seguramente se les culpa de sus errores cuando van mal".

"Luché en el pasado para proteger la confidencialidad de las informaciones consideradas secretas, y continuaré haciéndolo en el futuro. Nada es más importante que defender la identidad de los agentes de la CIA", agregó. "Es necesario que sepan que tienen mi total apoyo", precisó Obama al personal de la CIA.

El presidente invocó "circunstancias excepcionales" para defender contra los críticos su decisión de hacer públicos documentos de la administración Bush sobre los métodos de interrogatorio de la CIA, que incluían torturas, para extraer informaciones a los sospechosos de terrorismo.

Esas circunstancias extraordinarias, según Obama, eran que su administración enfrentaba una demanda judicial de una gran organización de defensa de las libertades civiles y que era "muy difícil montar un sistema de defensa eficaz" sin reconocer la existencia de esos modos de interrogatorio.